Carta de la Rectora a la senadora Rosario Ibarra de Piedra, al Dr. Héctor Díaz Polanco y al escritor Paco Ignacio Taibo II

México, D.F., 22 de mayo de 2012

A la senadora Rosario Ibarra de Piedra,

al doctor Héctor Díaz Polanco

y al escritor Paco Ignacio Taibo II:

 

Antes que nada, manifiesto que cuentan con mi reconocimiento por su trayectoria que, a través de los años, los ha consolidado no sólo como personas destacadas en su ámbito profesional sino también como referentes en la defensa de los derechos humanos.  El pasado 15 de mayo recibí en la Rectoría de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) una carta firmada por ustedes, que presento a continuación:

 

“Por este medio, le confirmamos nuestra disposición a participar en calidad de testigos de honor en las mesas de negociación entre la administración que Usted encabeza, la representación del Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (STUACM) y de integrantes de la comunidad universitaria que se manifestaron el 7 de mayo pasado, en la Avenida Fray Servando Teresa de Mier, de esta Ciudad, para exigir la reinstalación de los trabajadores despedidos y suspendidos, la renovación del Consejo Universitario en tiempo y forma, el respeto a los términos originales de la convocatoria al Congreso Universitario, el cese a la represión y la conservación del proyecto educativo de la UACM.

“Entendemos que la presencia de personas ajenas al conflicto puede ayudar a resolverlo y aceptamos la invitación que nos formula el SUTUACM, en total respeto a la autonomía universitaria y sin ánimo de intervenir en sus asuntos internos.

“Sin más, le proponemos acordar a la brevedad la fecha del primer encuentro tomando en consideración nuestras respectivas agendas de trabajo.

 

Atentamente

 

Rosario Ibarra de Piedra

Paco Ignacio Taibo II

Héctor Díaz Polanco”.

 

Entiendo que su interés se explica por la importancia que el proyecto educativo de la UACM tiene en el desarrollo académico de miles de jóvenes que día a día avanzan en su formación profesional, así como cientos de profesores que participan en labores de docencia, investigación, cooperación y difusión de la cultura, en beneficio de las y los habitantes de la Ciudad de México.

 

Un diálogo académico, como el que estamos obligados a generar en este espacio universitario, debe construirse a partir de las premisas de la objetividad y la imparcialidad. En ese sentido, me parece necesario señalar que en nuestra Universidad no existe un clima de represión, y que los señalamientos relativos a que esta administración impulsa una contrarreforma del modelo educativo o que se vive una situación permanente de conflicto, han surgido de algunos grupos que no comparten la perspectiva sobre la calidad académica que se debe brindar en la UACM, situación necesaria en una institución universitaria que se precie de ser plural y democrática.  

 

Con el esfuerzo de las y los integrantes de la comunidad universitaria, en los últimos dos años se han tenido importantes avances que serían imposibles de lograr en un clima de conflicto permanente: la matrícula creció en más de 30 por ciento; el número de titulados se cuadruplicó; se otorgaron 1, 912 becas para estudiantes; se registraron las primeras cuatro patentes en la historia de la Universidad; se otorgó el primer Doctorado Honoris Causa a la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú; se celebraron nueve conferencias magistrales con científicos galardonados con el Premio Nobel y el Príncipe de Asturias; se cambió la calificación en materia de transparencia de 24 a 93.7; se concluyó la construcción de dos comedores universitarios y un edificio de aulas y laboratorios, entre otros.

 

Por si fuera poco, a partir de la iniciativa y compromiso de varios grupos de profesores investigadores, en los próximos meses el Consejo Universitario discutirá y analizará las propuestas de planes y programas de estudio para la creación de nuevas licenciaturas, maestrías y doctorados, lo cual dará un mayor dinamismo a nuestra oferta académica, y permitirá ampliar las oportunidades de formación profesional para las y los habitantes de la Ciudad de México, quienes contribuirán con su conocimiento a la solución de los retos de nuestra capital.

 

Sin menoscabo de las facultades y obligaciones que nos confiere la autonomía universitaria, relativas a la autodefinición de normas, órganos y procedimientos para atender los asuntos universitarios, y con el fin de que ustedes cuenten con información suficiente sobre los casos que señalan en su carta, le he solicitado al Abogado General que establezca inmediata comunicación con ustedes, a fin de que les dé pormenores sobre los casos laborales que están bajo la jurisdicción de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje del Distrito Federal, y que les informe sobre los asuntos relacionados con el Consejo y el Congreso General universitarios, los cuales no son competencia de la Rectoría, sino de otros órganos establecidos en el Estatuto General Orgánico de la UACM.  

 

El respeto a los derechos humanos de todas y todos los integrantes de la comunidad universitaria, así como el respeto al sindicato de trabajadores o a cualquier otra forma de organización, es una premisa del desempeño de la actual administración, y con esa convicción se garantiza que las expresiones de cualquier integrante de la comunidad universitaria serán respetadas, escuchadas y atendidas, siempre que no agredan o afecten los derechos de terceros. Considero que la libre expresión de las ideas es uno de los pilares de este proyecto universitario.

 

Por último, les comento que mi administración siempre ha mantenido abiertas las vías de diálogo con la comunidad universitaria, de forma que se atiende cualquier petición o propuesta de las y los integrantes de la comunidad, en la medida de las posibilidades de la Universidad, y siempre que no contravenga las disposiciones legales que nos rigen.

 

Agradezco su atención, y quedo a sus órdenes.   

 

Nada humano me es ajeno.

 

Esther Orozco

Rectora

 

 

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