De espías y grupos de poder dentro de la #UACM

A nadie le es desconocido que a los anteriores secretarios técnicos del consejo universitario no les gustó el trabajo de Valeria Flores Gama ni el de Alejandra Estrada Hernández por la sencilla razón de que hacen su trabajo es decir, cumplen cabalmente con lo que hay que hacer, incluso en más de la veces mucho más de lo que corresponde. Aunque en realidad la palabra correcta es "hacía" en el caso de Ale, quien al verse relegada en el trabajo diario por el secretario técnico del segundo consejo universitario solicitó su cambio de área, cambio aceptado casi de manera inmediata sin importar que se perdía un folio para el CU, ni que se venía una tarea muy importante en términos legales, tales como: el Congreso General Universitario, elaboración del Estatuto de Personal Académico y demás reglamentación secundaria y vital para nuestra universidad. Recordemos que Ale era la responsable de la corrección de redacción final de los acuerdos tomados por el consejo universitario, así como de tomar la minuta de las sesiones apoyada por Vale, pero sobre todo era la asesora en términos legales de la oficina del CU; Ale formaba parte del Consejo Universitario desde que este era Consejo General Interno y conocía todo lo referente tanto en términos legales, normatividad, acuerdos, etc. como en términos administrativos, todo este tiempo ella era quien (siendo justos con Ale) llevó la parte administrativa de la CO: elaboración del POA, soliticitud de presupuesto y demás responsabilidades propias del Consejo, sobre todo cuando esta se convirtió por si sola en un Centro de Costos, como pueden ver el trabajo de Ale era más que valioso y necesario dentro de la oficina del Consejo Universitario. Mientras que Vale se encargaba de la elaboración de las minutas para su revisión por la comisión de organización y posteriormente por el pleno del CU, revisión de los acuerdos aprobados por el pleno, además de llevar entre ambas la agenda del Consejo, era demasiada responsabilidad? claro que sí! por eso del gran compromiso de ambas con su trabajo, pero sobre todo, siempre quedó clara su posición: todo tiene que ser siempre legal, claro y transparente en términos de los trabajos del Consejo Universitario.

Pues bien, una vez que sale Ale del consejo, Vale comienza a cubrir las actividades de Ale junto con quien en su momento solo era responsable de la página del CU y que poco a poco logra incrementar sus actividades hasta ocupar el papel que actualmente juega dentro del CU. Sin embargo, en los hechos Valeria es excluida de los trabajos en el CU por su negativa a formar parte de las tropelías de este grupo de personas, que se apoderaron del consejo desde que Samuel Vázquez Lima toma la secretaría técnica de la comisión de organización y se rodea de gente tales como Juan Luis Martínez Ledesma y Esaú Hernández Carrera, quienes en parte son, fueron, y serán de los privilegiados por la actual rectora, así como principales operadores políticos en los siguientes casos:

• Elecciones para el segundo consejo universitario y la respectiva impugnación de Juan Luis Martínez Ledesma

• Elección de la Coordinación ejecutiva del Sutuacm

• Despido de profesores y trabajadores críticos a la actual gestión

• Cooptación de consejeros estudiantiles para la aprobación de las modificaciones a la normatividad vigente sin importar los argumentos académicos y sin buscar el consenso de los diversos sectores de la universidad.

Como se puede ver el trabajo que tenían enfrente no es para desestimar,  sobretodo si a diferencia de otras instituciones en la UACM se ha privilegiado el diálogo y el consenso, tanto que incluso asnos llevó por muchos años a la inmovilidad, parálisis y estancamiento en muchas áreas, tanto académicas como administrativas, cosa que cierto sector siempre reprobó y ahora que están en posibilidades de incidir en la vida institucional, no han dudado en hacerlo sin importar los medios posibles a su alcance, legales o no, consensuados o intransigentes, vía el diálogo o la violencia, cuidando una sana convivencia o formando grupos porriles de estudiantes y trabajadores, convenciendo a estudiantes o comprándolos vía becas,  ahora los entiendo, mas no, y nunca, los justifico.

Cuando leo en las redes sociales el término "espía" para referirse a Vale, lo primero que se me viene a la mente es que para este grupo, autodenominado "la red" ( ¡sí! aquella que publicó un desplegado con firmas en apoyo a la candidatura de Esther Orozco a la rectoría en su momento y cuyo primer paso fue nombrar a un integrante de la Red dentro de su grupo de trabajo, recién ingreso a la rectoría) la presencia de Vale siempre les fue incómoda en los trabajos dentro de la oficina por no formar parte de la corte de quienes se desvivían con halagos y lisonjas a quienes formaban parte de la CO y no tenía empacho en decirles una y la vez que las cosas no se hacían así, que no era legal, limpio, razonable, y que eventualmente provocarían muchos problemas a la universidad su manera de proceder, el tiempo le dio la razón a Vale.

Por esto, no me extraña ver al personaje que más daño le ha causado a la univeršidad retuitear un mensaje de un estudiante de Genómicas donde califica a Vale de espía, ¡claro! para ellos siempre lo fue. Sin embargo, esto no minimiza el absurdo de esta línea de pensamiento, lo cerrada y absurda manera de entender la vida universitaria de nuestra universidad.

No entraré en detalles de la desafortunada situación generada por integrantes de la  Red de estudiantes, pero lo que sí quiero resaltar es la actitud beligerante y de total provocación por parte de ellos, violando y atentando contra los derechos de los trabajadores a realizar sus labores en perfectas condiciones sin amedrentarlos, y generando un ambiente poco propicio para la convivencia diaria.

Es innegable que la situación se está saliendo de control y que uno de los principales personajes que puede hacer algo por resolver esto, es Carlos Arriaga, está en sus manos incidir para bien de todos, que esto baje de Intensidad y poco a poco recuperar la normalidad en nuestras actividades académicas, que todos queremos, que de eso ¡¡no quede duda!!

De lo contrario, quedará, junto con Adalberto, Del moral,  Jacobo y la rectora, (quienes ya demostraron no tener interés alguno en resolver en incidir en resolver el conflicto y sí en escalarlo)  como parte de las personas que más daños le han provocado a una institucion tan valiosa como la nuestra.

 

 

Carlos E. Martínez Rodríguez

Profesor de la Academia de Matemáticas

Plantel Casa Libertad

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