Una nueva universidad en el DF: Humberto Muñoz García

El sistema educativo está a punto del colapso, señaló el Dr. Muñoz Izquierdo, en un número pasado de Campus. Guevara Niebla, hace años, nos había advertido que el sistema educativo se dirigía a una catástrofe silenciosa. La educación es el aspecto más importante para cambiar al país, pero resulta que, como México, también está en crisis.

 

En el D.F se ha hecho un esfuerzo y, hoy por hoy, la educación en la capital tiene, en el país, los indicadores más altos en la materia. No obstante, hay problemas enormes no solucionados y que arrastramos desde hace tiempo. Por ejemplo, la educación sirve para el mundo del trabajo, pero no en una sociedad en crisis. En la capital, este año, había unos 140 mil jóvenes, entre 14 y 29 años de edad, desocupados. El clima de trabajo prevaleciente es de riesgo, de mucha incertidumbre y ansiedad. Corroe el carácter e introduce nuevos controles para abaratar a la fuerza de trabajo. En el caso de los profesionistas, el mercado laboral se ha estrechado y los remunera mal. La falta de relación entre la educación y el trabajo afecta severamente al futuro de los jóvenes y con ellos al futuro del país. Es una situación muy injusta.

Aquí, en el DF, tenemos la tasa bruta de cobertura más alta que hay en México, pues anda, de acuerdo con cifras de la SEP para este año, en dos tercios de la población de 19 a 23 años. No obstante el crecimiento de la cobertura, los jóvenes en la capital han tenido dificultades para estudiar en las universidades. Los estudiantes no aceptados, desde 1995, son miles. Hay varias estimaciones, pero tienen diferencias grandes. Este año, en la prensa, se habló de medio millón de no aceptados. Los jóvenes no aceptados, quitando dobles contabilidades, representaron, en 2012, una cifra estimada de entre 130 a 140 mil.

La matrícula de educación superior en el DF, para el actual ciclo escolar, se ubica en 485 mil personas que representan cerca del 16% del total de estudiantes universitarios en el país. En la capital hay un sistema de educación superior con todos los niveles y grados, que oferta cerca de 1500 carreras. Es un sistema diversificado, con modalidades presenciales y a distancia. El sector público absorbe dos tercios de la matrícula. En el ciclo 2010-2011 había 628 escuelas de educación superior, de las cuales el 64% eran particulares.

Ahora bien, este sistema tan expandido y diverso, resulta que es en extremo concentrado. Cálculos preliminares, excluyendo planteles del Estado de México, indican que la UNAM, la UAM y el IPN absorben más del 60% de la matrícula de educación superior del DF. La UNAM, por el compromiso social de este rectorado, amplió su matrícula total en 55, OOO estudiantes. Y hay todavía una tendencia a que la demanda se concentre en ella y en las otras dos instituciones, las tres siendo universidades de investigación, con alto prestigio. En las condiciones actuales no pueden seguir creciendo.

La demanda es tal que, en el último concurso de selección, la UNAM no aceptó a 9 de cada 10, la UAM a 8.5 de cada 10 y el IPN a 3 de cada 4. Y es que, por el otro lado, el egreso del bachillerato también está concentrado, ya que entre la UNAM, el Colegio de Bachilleres y el IPN absorben cerca del 64% de la matrícula de este nivel. La UACM, en este contexto, ha jugado su papel ampliando la oferta. Pero ni las cuatro juntas resuelven los problemas que hay en materia de oportunidades educativas.

En tiempos de cambio de gobierno, es momento de plantearse un pacto por la educación superior en la Ciudad de México, que nos lleve a crear una nueva universidad pública, de investigación y docencia, que satisfaga expectativas por ser de buena calidad.

Se trata de formar una universidad con alto nivel académico, carreras pertinentes, posgrado e investigación. Que enseñe los valores del humanismo y la democracia, actuar en colectivo y con compromiso social. Una institución que abra plazas para los doctores que no encuentran acomodo en otras instituciones. Es una acción que ayuda a que los jóvenes recuperen la confianza en ellos mismos, en la educación y en el país.

Por lo pronto, las nuevas administraciones deben auxiliar a que la UAM cree, con todas las de la ley, las otras dos sedes, y que el conjunto de instituciones públicas, las 109 que ofrecen licenciatura, abran un aula para unos 50 jóvenes, cada una. Sería sólo el principio de un cambio, creando espacios que verdaderamente se necesitan. ¿Le entramos todos?

Humberto Muñoz García

 

UNAM. Seminario de Educación Superior, IIS. Profesor de la FCPS.

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