Notas acerca de la situación en la UACM: María Elena Hope

Ante la confusión que seguramente genera la diversidad de noticias contradictorias que distintos medios difunden acerca de la situación en la UACM, me permito las siguientes reflexiones:

La rectora Orozco declara que ella ya firmó los acuerdos de Casa Lamm, pero no admite que además de no cumplirlos los ha estado violentando:

Desde el mismo día de la firma de dichos acuerdos, la Sra. Orozco ha avalado y participado en sesiones de un “Tercer Consejo Universitario” que fue conformado a modo mediante destituciones y designaciones decididas unilateralmente por un cuestionado consejo electoral, y que ilegalmente fue instalado el 22 de agosto sin contar con el quorum necesario de cada sector.

Nota: La Sra. Orozco insiste en que esa instalación fue legal. Sin embargo, si se sostiene en el “ustedes tienen la razón jurídica”, dicho por el Subsecretario de Gobierno Ochoa a la fracción orozquista, en reunión privada con ellos después de la firma de los acuerdos, parece no darse cuenta de que se trata de un argumento falaz al provenir de quien con su firma avaló los acuerdos incluido su preámbulo que señala “notorias violaciones al debido proceso” en la destitución y designación de consejeros. También posiblemente se basa en la postura de la juez que niega la suspensión definitiva del juicio de amparo sobre la “instalación del 3er CU” del 21 de agosto, sin darse cuenta que la niega porque aceptarla "equivaldría a resolver el fondo del juicio de amparo”, pero con ello no opina que la instalación del 3er Consejo Universitario de la UACM sea legal.

El caso es que este “consejo universitario” sesiona y toma decisiones como si fuera legal, y en cada sesión violenta profundamente el espíritu o la letra de los acuerdos de Casa Lamm:

1.    Sesiona sin haber firmado la propuesta de convocatoria y orden del día para la sesión de conformación del Tercer Consejo Universitario formulada en apego a las recomendaciones de la Comisión Mixta, avalada por la mayoría de los consejeros universitarios y entregada con la mediación de la coadyuvancia del GDF). Por lo mismo,

1.1    Sesiona sin haberse conformado “con los miembros que no fueron impugnados” y con los miembros a quienes los acuerdos restituían en el cargo.

1.2    Sesiona conformada con miembros de planillas derrotadas en las urnas e ilegalmente nombrados consejeros por el Consejo Electoral.

2.    Sesiona y toma decisiones propias de un poder revanchista y vengativo, soslaya su papel en el problema y proyecta la responsabilidad total en quienes luchan por la legalidad. Además, no asume el papel que corresponde a un órgano de gobierno universitario: al centrarse en descalificaciones, represalias y castigos, al despreocuparse de la reconstitución del tejido social universitario, revela que su interés no es ni las oportunidades educativas a los sectores marginados ni el mejoramiento del proyecto de la UACM, sino el desmembramiento de cualquier oposición a los intereses de rectoría que, al menos en lo educativo, más allá de generalidades, nunca han sido explícitamente conceptualizados.

Importa subrayar que no hay entre nosotros quien se complazca con el cierre de planteles. El cierre es una medida de lucha por la legalidad, y así como la legalidad y la legitimidad son mecanismos indispensables del derecho ciudadano, la lucha por ellos es decisión que nos confiere dignidad humana, y es un medio formativo de horizontes éticos.

Los estudiantes deben saber que el triunfo de las posturas orozquistas les despojarán de la libertad de estudiar de acuerdo con sus necesidades y su disponibilidad de tiempo. Independientemente de que la flexibilidad en el ritmo de estudios –uno de los puntales del proyecto original– pueda ser objeto de abusos y requiera condiciones de reciprocidad –lo cual no significa medidas de exclusión, sino medidas que ayuden a los estudiantes a asumir la responsabilidad por sus estudios y que ojalá la comunidad tenga oportunidad de discutir y determinar–, se trata del instrumento de equidad insustituible para que las personas en condiciones difíciles puedan hacer estudios universitarios.

Para terminar debemos recordar que el proyecto UACM, su determinación de abrir la posibilidad de emprender y completar estudios superiores a jóvenes y adultos que no podrían hacerlo en las instituciones tradicionales que restringen la admisión a quienes pueden cumplir con reglas estrictas de espacio y tiempos, se ubica en un marco de equidad y democracia, de valores que todos esgrimen, pero que en nuestro proyecto adquieren un significado más real y concreto por el que luchar es de importancia vital.

El dominio en nuestra época de consideraciones mercantilistas de productividad y costo-beneficio, permea a todo lo largo, pero no debe amilanarnos. A mi ver deberíamos luchar por el derecho a la existencia de lo que en el mundo actual se piensa como utopías trasnochadas y que para nosotros son posibilidades reales de contribuir a una mayor equidad en la educación y por ende en las posibilidades de vida. Al respecto no es banal lo que sigue ocurriendo en varios países igual o más neoliberales que el nuestro, aunque en algunas cosas más iluminados, que integran sueños minoritarios, así sea para dorarse, o como escape de tensiones. Existen algunas escuelas con aspectos semejantes a los de la UACM en Estados Unidos –los colleges comunitarios, por ejemplo, y una universidad en San José, California, que aunque cobran están fuertemente subsidiados–, también, al menos una universidad en Argentina y varios proyectos “utópicos” en Europa. Como nosotros, abren oportunidades a miles de aspirantes a hacer estudios universitarios, y los apoyan para que lo logren.

 

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