¿CÓMO DESTRABAR EL CONFLICTO DE LA UACM?

 

Tomada del muro de Facundo Gómez

 

 

 

¿CÓMO DESTRABAR EL CONFLICTO DE LA UACM?

 
 
de Facundo González, el El Martes, 6 de noviembre de 2012 a la(s) 10:01 ·
 

La Universidad Autónoma de la Ciudad de México, nuestra Universidad, tiene más de dos meses en paro. Es grave la afectación a estudiantes, académicos, trabajadores y, en general, a la Universidad.

     Si bien existen importantes antecedentes del actual conflicto, que no deben ser ignorados, la toma de planteles se realizó motivada en un diferendo acerca de los resultados de la elección para integrar el III Consejo Universitario. Este diferendo presentó dos ámbitos, el primero, las resoluciones del Consejo Electoral relativas a las impugnaciones de nueve candidaturas; el segundo, el cuestionamiento al procedimiento de instalación del Consejo Universitario efectuada el 22 de agosto.

     Las partes en conflicto establecieron instancias de diálogo y negociación. Primero, en la sede de Av. Eugenia, donde no se lograron  resultados favorables a la solución del conflicto. Posteriormente, en Casa Lamm y la Secretaría de Educación Pública del Gobierno del Distrito Federal, con la coadyuvancia del titular de esta Secretaria y el Subsecretario de Gobierno, la mediación de SERAPAZ y la participación de un grupo de personalidades autonombrado amigables componedores.

     Esta segunda negociación sí aportó avances, pues las partes en conflicto firmaron la aceptación de las recomendaciones emitidas por los amables componedores. De esta manera, prácticamente ha quedado resuelto  el primer ámbito del diferendo, es decir, los nueve casos de resoluciones del Consejo Electoral, además de otros aspectos que abonan a la solución del conflicto. Con respecto a los nueve casos impugnados, una fórmula ganadora fue ratificada, dos fórmulas fueron restituidas, dos escaños quedarán vacantes a la espera de la resolución de solicitudes de amparo y para cuatro escaños habrá nueva elección. También se acordó que, en el marco de las respectivas facultades, el Gobierno del Distrito Federal promoverá dejar sin efecto las denuncias presentadas y el Consejo Universitario hará lo propio en cuanto a eliminación de sanciones.

     Desafortunadamente, con respecto a la instalación del III Consejo Universitario las recomendaciones de los amables componedores fueron ambiguas, lo que provocó que las partes en conflicto hagan diferentes interpretaciones. Unos, sostienen que la instalación del Consejo Universitario realizada el 22 de agosto es válida y, en consecuencia, también lo son la integración de las Comisiones del Consejo y la elección de sus Secretarios Técnicos; otros, demandan proceder a una nueva instalación del Consejo a partir de las recomendaciones de los amables componedores sobre los nueve casos y, por lo tanto, a una nueva integración de las Comisiones del Consejo y a la elección de sus respectivos Secretarios Técnicos.

     Cada parte en conflicto defiende su propia interpretación y acusa a la otra parte de no cumplir los Acuerdos de Casa Lamm y la Comisión Mixta. El hecho es que el paro continúa. No obstante, es importante señalar que el único punto que queda por resolver para terminar el paro de la Universidad, es si se dan por válidas la instalación del Consejo Universitario, la integración de las Comisiones del Consejo y la elección de los Secretarios Técnicos efectuadas el 22 de agosto, o bien se realiza una nueva instalación del Consejo y, en consecuencia, se procede a una nueva integración de las Comisiones y a la elección de sus Secretarios Técnicos. Así, el actual diferendo está focalizado en el Consejo Universitario, órgano de representación de la comunidad universitaria y máximo órgano de gobierno de la Universidad.

     La solución a este diferendo no ha avanzado debido a que prácticamente quedaron rotos el diálogo y las negociaciones. Mientras una parte demanda legalidad y legitimidad, y lo hace desde la toma de planteles que en sí misma es ilegal e ilegítima, la otra parte actúa con profunda insensibilidad y con sus decisiones potencia el conflicto, pues recientemente ha desconocido a 17 Consejeros que no le son afines, pretendiendo ignorar que el propio Consejo Universitario está inmerso en una crisis en la que, en efecto, resultan cuestionables la legalidad y la legitimidad de su integración, instalación y decisiones.

     Continúa la confrontación y la polarización sigue presente, en tanto, el paro se alarga y crecen los daños a la Universidad y particularmente a sus estudiantes. A quienes tenemos una perspectiva crítica hacia ambas partes del conflicto se nos descalifica y pretenden atribuirnos una neutralidad o una indiferencia que no tenemos. Ante el conflicto de la Universidad ningún universitario es “neutral” o indiferente, pues a todos nos afecta, sin embargo, ello no implica estar necesariamente con una o con  otra parte del conflicto, esta es una falsa disyuntiva. La inmensa mayoría de universitarios estamos interesados en que termine el paro y regresemos a nuestras actividades académicas normales, pero también en que no haya sombra de duda sobre la legalidad y legitimidad de nuestro máximo órgano de gobierno.

     Recientemente se han dado a conocer dos iniciativas para consultar a la comunidad. Una de ellas corresponde a la Red de Estudiantes en Defensa de la Educación. Si bien es un camino conveniente la consulta a la comunidad, dos de los tres temas de esta consulta se refieren, uno, a la entrega de los planteles pero sin antes resolver el problema de fondo del diferendo sobre la instalación del Consejo Universitario y la integración de sus Comisiones y, dos, a la posibilidad de aplicar sanciones a profesores por su participación en el paro. Considero que los propósitos de esta consulta no contribuyen a construir un acuerdo aceptable para toda la comunidad universitaria y claramente se inscriben en favor de una de las partes en conflicto.

     La otra iniciativa, promovida por Tercera Vía, consiste en la realización de un referéndum (en realidad, un plebiscito, pues el concepto referéndum es aplicable en procesos legislativos). Los temas de este referéndum serían el rechazo a la violencia, el cumplimiento de los Acuerdos de Casa Lamm y la Comisión Mixta y la devolución inmediata de los planteles. Veo con simpatía esta propuesta pero me parece que, a partir de los acuerdos aceptados y firmados, se debe focalizar el referéndum (o plebiscito) en el punto específico sobre el que persiste el diferendo, es decir, la instalación del Consejo Universitario y la integración de sus Comisiones.

     En este marco, si las partes en conflicto y la comunidad universitaria lo aceptan, puede impulsarse un mecanismo de solución, basado en las siguientes consideraciones:

  1. La Ley de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México señala, en su artículo 15, que “El máximo órgano de gobierno de la Universidad será el Consejo Universitario, el cual estará constituido de conformidad con lo que establezca el Estatuto General Orgánico”.
  2. El Estatuto General Orgánico establece, en su artículo 15, que el Consejo Universitario estará constituido por la representación de los sectores que conforman la comunidad académica, es decir, estudiantes y académicos. Asimismo, el artículo 17 del Estatuto también incorpora en el Consejo a representantes del personal administrativo, técnico y manual, si bien sólo con derecho a voz.
  3. En síntesis, el Consejo Universitario es el máximo órgano de gobierno de la Universidad, a la vez que el más importante órgano de representación de la comunidad universitaria. Por ello, los Consejeros Universitarios se eligen por los sectores de la Universidad: estudiantes, académicos y  trabajadores.
  4. A más de dos meses de iniciado el paro en los planteles y no obstante los esfuerzos realizados, hasta ahora no ha sido posible acordar una solución integral al conflicto que tiene detenido el desarrollo normal de las actividades académicas de la Universidad. Asimismo, debido a que el actual diferendo está centrado en el cuestionamiento a la legalidad y legitimidad del Consejo Universitario con respecto a su instalación y la integración de sus Comisiones, el propio Consejo no está en condiciones de decidir una solución que sea aceptada por toda la comunidad universitaria.
  5. La prolongación del paro, la crisis que enfrenta muestro máximo órgano de gobierno y su carácter de representación de la comunidad universitaria, es decir, la situación extraordinaria en que nos encontramos, hace pertinente trasladar la solución del conflicto al conjunto de los representados, a la propia comunidad universitaria.

     Con base en las anteriores consideraciones, propongo a la comunidad universitaria y a las partes en conflicto la realización de un plebiscito cuyos resultados tengan carácter vinculatorio, es decir, sean asumidos por todos quienes formamos la Universidad, incluidos los Consejeros Universitarios. Este plebiscito tendrá una sola pregunta:

 

¿Consideras válidas la instalación del Consejo Universitario, la integración de sus Comisiones y la elección de los Secretarios Técnicos de dichas Comisiones, realizadas el 22 de agosto?

 

     Sólo habrá dos opciones de respuestas:  / NO.

     Serán válidos los votos en los que se marque una sola opción, y se anularán los votos en blanco y aquellos en los que se marquen ambas opciones.

     Si gana el , se levantará el paro en los planteles y se aceptará como válida la instalación del Consejo Universitario, la integración de las Comisiones del Consejo y la elección de los Secretarios Técnicos de dichas Comisiones, realizadas el 22 de agosto.

     Si gana el NO, también se levantará el paro en los planteles y se procederá a una nueva instalación del Consejo Universitario, a la integración de sus Comisiones y la elección de los Secretarios Técnicos de dichas Comisiones.

     Por supuesto, en ambos casos —tanto si gana el  como si gana el NO—, se entregarán los planteles y serán respetados los acuerdos de Casa Lamm y la Comisión Mixta que no se refieran a la llamada —por los amables componedores— “conformación” del Consejo Universitario, puesto que este aspecto estará resuelto por el resultado del plebiscito. Asimismo, en ambos casos se reconocerá la calidad de Consejeros Universitarios a los 17 universitarios a quienes recientemente les fue desconocida dicha calidad por una parte del Consejo.

     Se puede gestionar que el plebiscito sea organizado por el Instituto Electoral del Distrito Federal u otra entidad que goce de probidad y prestigio. El plebiscito contaría con observadores internos y externos. Otros detalles técnicos y organizativos del plebiscito, como la fecha de realización, podrán ser fácilmente atendidos si existe la voluntad para llevarlo a cabo.

     Si todos los universitarios aceptamos este plebiscito como vía de solución del conflicto que tiene en paro a la Universidad, demostraremos nuestra capacidad para resolver nuestros problemas y ejercer la autonomía universitaria, es decir, la capacidad de autogobernarnos.

     Si las partes en conflicto muestran generosidad y responsabilidad hacia la Universidad, podrían aceptar este plebiscito. No se trata de que renuncien a sus convicciones sino sólo de que asuman, con todas sus consecuencias, el carácter representativo del Consejo Universitario, y que cuando el Consejo esté en una crisis como la actual, es válido otorgar la decisión a los representados, es decir, a la comunidad universitaria. 

 

 

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