UACM: los golpeadores profesionales

UACM: los golpeadores profesionales


 

Julián Andrade

 

Lo que ocurre en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México está entrando en una zona de violencia que puede generar graves daños y ya no sólo a la imagen de esa institución de educación pública, sino a sus alumnos y maestros.

Todos los planteles de la UACM están cerrados. Las oficinas administrativas, ubicadas en la calle de Eugenia, también fueron “tomadas” por un grupo de encapuchados, muchos de ellos integrantes del Consejo Estudiantil de Lucha.

Tuve acceso a una conversación, desarrollada en las redes sociales en el momento de la “toma” de las instalaciones, entre profesores universitarios, algunos dentro de las propias oficinas y lo que se desprende es inquietante. Omito, por causas obvias, los nombres de los involucrados. Van algunas citas:

Las oficinas “fueron tomadas con mucho profesionalismo. Mucha violencia bien dirigida y nada a la cara”.

La irrupción fue liderada por “personajes externos, profesionales de la violencia”.

Los encapuchados “golpeaban en el estómago, en zonas que no se ven, muy adoloridos”.

“Una persona asmática sufrió un ataque y se desvaneció; fue golpeado por “hacerse güey”.

La lectura de la conversación preocupa, además, porque se nota la impotencia ante una situación que ya salió de cauce.

Los periodistas que cubrieron la llegada de los encapuchados reportaron que la rectora, Esther Orozco, estaba en sus oficinas y los paristas la obligaron a salir a cambio de “no romperle la madre”.

No es nueva la utilización de golpeadores en los conflictos universitarios. Siempre han existido grupos dispuestos para actuar a las órdenes del mejor postor.

Se mezclan entre los propios inconformes y apuestan por escalar los conflictos, en este caso con el propósito de hacer “más cara” la solución y de sacar el mayor de los provechos de un momento de confusión.

La historia demuestra que no hay que menospreciar el poder de los porros, que son capaces de obtener lo que pretenden, si no se les ataja con una política universitaria incluyente, que destierre cualquier método violento.

En el caso de la UACM, además, se trata de un enfrentamiento entre grupos de la propia izquierda que quieren hacerse del control absoluto del gobierno universitario.

Esto es lo que dificulta una salida inteligente al conflicto que inició, de manera pública, con las elecciones de consejeros universitarios, pero que estaba latente desde mucho tiempo atrás y que tiene que ver también con la visión que se tiene de la educación pública.

Es un pleito entre afines a Andrés Manuel López Obrador y el rector fundador Manuel Pérez Rocha, y quienes comulgan con el todavía jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, y la actual rectora.

Consejeros universitarios, cercanos a Orozco, pidieron al Gobierno de la Ciudad de México que actúe para lograr que todos los planteles de la UACM puedan abrirse y así continuar con las labores académicas, suspendidas desde hace ya más de 70 días.

La moneda está en el aire, pero quienes se apoderaron de las oficinas administrativas, por lo que se impidió inclusive el pago de la nómina, no están jugando y pueden elevar su apuesta.

julian.andrade@razon.com.mx

 

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