La mala educación de la UABC en materia de democracia Eduardo Backhoff Escudero

 

No cabe duda, como lo expresó Jaques Delors, en un informe de la UNESCO, que la educación encierra un tesoro. Permite que las personas se alfabeticen, que tomen consciencia de lo que sucede en el mundo, que aprendan un oficio o una profesión que les permita vivir dignamente, y que se conviertan en buenos ciudadanos que participen en los procesos democráticos de su comunidad y de su país.

Desgraciadamente, México goza de una fama mundial por los malos servicios educativos que ofrece a su población, lo cual se puede comprobar por los bajos resultados en materia de aprovechamiento académico que obtienen sus estudiantes de todos los niveles, cuando se compara con los aprendizajes que en teoría deben aprender, tomando como puntos de referencia el currículo nacional y los niveles de aprendizaje que logran estudiantes de otros países.

Si la calidad de la educación de las competencias básicas en México es muy pobre —como es la comprensión lectora, la expresión escrita y la solución de problemas matemáticos simples— aún lo es más la educación cívica que escasamente reciben los estudiantes, especialmente la relacionada con el ejercicio de la democracia. A esta crítica situación contribuyen tanto la ausencia de contenidos curriculares pertinentes, como la falta de prácticas eficaces que ejerciten en el estudiante las competencias deseables de adquirir. En el caso de los valores cívicos, especialmente el de la democracia, la verdadera práctica que les enseña a los estudiantes eficazmente se da cuando los estudiantes participan en actividades de la vida real.

Éste fue el caso del reciente proceso de designación de la Dra. Gema López Gorosave como miembro de la Junta de Gobierno (JG) de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), quien compitió con el Dr. Eugenio Méndez Méndez en desigualdad de condiciones. Mientras que la Dra. López Gorosave tuvo el respaldo absoluto de la rectoría (quien en realidad la proponía) y de todo su aparato político-administrativo, el Dr. Méndez Méndez solo tuvo el respaldo de los docentes que estaban convencidos que era la mejor opción para la UABC.

Hay que decir que el proceso de designación de los miembros de la JG es un escenario real donde se manifiesta con toda claridad la verdadera vocación que tiene la UABC por el valor de la democracia y, dado que en este proceso participan los estudiantes, también se convierte en un laboratorio educativo donde se enseña-en-la-práctica la forma de ejercerla. Dado el impacto que tiene este ejercicio, tanto para la vida democrática de la Universidad como para la formación cívica de sus estudiantes, resulta una verdadera desgracia que las autoridades universitarias se empeñen en que este proceso tenga como objetivo central el que el candidato oficial sea designado miembro de la JG, aunque ello implique tener que simular burdamente un proceso democrático y mal educar a sus estudiantes.

Desgraciadamente, esto siempre ha ocurrido en las designaciones anteriores y esta ocasión no fue una excepción. Fue muy evidente que a los consejeros universitarios directores de algunas unidades académicas del campus de Ensenada se les instruyó para ensalzar la candidatura de la Dra. López Gorosave, pero también para golpear y minimizar las características que hacían del Dr. Méndez Méndez un candidato idóneo para la JG de la UABC. El colmo de esta simulación fueron los argumentos esgrimidos por los directores del Instituto de Investigaciones Oceanológicas y de la Facultad de Ciencias, quienes consideraron que no era conveniente tener en la JG a un investigador SNI-III, con más de 100 publicaciones arbitradas, ganador del premio 2006 de Ciencia y Tecnología de Baja California, editor de división de una de las mejores revistas mundiales en su campo profesional (óptica), con formación y proyección internacional, proveniente de las ciencias naturales, que ha impartido clases en la UABC desde 1987, y que trabaja en el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE). Simplemente, no es entendible que los directores de dos unidades académicas de ciencias naturales esgriman argumentos en contra de un colega que tiene las máximas credenciales como investigador en ese campo y que posee un perfil académico fuera de serie. También fue muy lamentable que se le haya instruido a estudiantes consejeros de la Facultad de Ciencias para abonar en contra del Dr. Méndez Méndez, con argumentos que ponen en duda la capacidad didáctica de los investigadores del CICESE.

Creo que la práctica de simular un proceso democrático (arreglándolo para que parezca que las intervenciones son auténticas, voluntarias y espontáneas) en la designación de los miembros de la JG, donde se involucran a estudiantes que por primera vez atienden a una reunión de Consejo Universitario es una mala educación, que muestra con toda claridad el poco valor que tiene la democracia para las autoridades de la UABC.

Resulta vergonzoso, y da pena ajena, que una inmensa mayoría de consejeros universitarios aprueben esta práctica decimonónica, y con su ejemplo enseñen a los estudiantes a "agachar la cabeza" y a comportarse antidemocráticamente. La autoridad universitaria deberá pensar dos veces si la próxima ocasión seguirá, o no, con esta mala práctica democrática y educativa, que tanto mal hace a los estudiantes, a la institución y al país.

 

Eduardo Backhoff Escudero

Instituto de Investigación y Desarrollo Educativo, UABC, Ensenada.

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