Los Dos Consejos de la UACM

 

Los Dos Consejos de la UACM

de Alzar La Voz, el viernes, 18 de enero de 2013 a la(s) 0:11 ·

 

Hace unas semanas, durante el proceso de verificación de las condiciones para la primera sesión en Casa libertad del Tercer Consejo Universitario legalmente instalado, interrogado por el Enlace Administrativo, Abel Díaz, sobre la situación crítica de la UACM y la incertidumbre a la que se enfrentan todos los días los trabajadores de la universidad, en una conversación corta pero de la que ahora dejaré registro, recuerdo haber planteado cuestiones muy básicas sobre la vuelta a la “normalidad” en la UACM, aunque en lo personal, prefiero el término “cotidianeidad”.

 

Abel Díaz cuestionaba, qué hacer ante la inminente existencia de dos consejos, a quién obedecer, a quién subordinarse, e incluso citaba la metáfora bíblica de “los dos amos” y su consecuente moraleja: no se puede servir a dos amos, tarde o temprano se queda mal con uno, o con ambos. En lo particular, la respuesta me resultó muy sencilla, sobre todo por la serie de cuestiones que apuntaba, entre otras, la solicitud por parte de uno del auditorio principal y la amenaza de despido por parte del otro, con la aplicación de las “normas de convivencia”.

 

Recuerdo haber responsabilizado al “consejo de Orozco” por romper al menos dos de los acuerdos que suscribieron, primero por desconocer la lista de consejeros reconocidos al seguir sesionando con quiénes, además de no haber ganado las elecciones, han perpetrado la violencia física contra estudiantes, personajes de la calaña de Jacobo Venegas. Luego, por romper el acuerdo de no criminalización al aprobar y publicar ilegalmente las “normas de convivencia”, las que rechazó la comunidad y -como le dije- son ajenas al espíritu de la universidad y de su proyecto educativo. 

 

Lo que pretendo explicar aquí es básicamente el ABC de los dos consejos. Para algunos resultará algo absurdo hablar de dos consejos, pero no es tan descabellado hablar del tema cuando la realidad se impone ante los argumentos. No di respuesta directa a la interrogante, porque no me resulta ético sugerir respuesta a quién se plantea tales cuestiones, más bien sopesé ambos “consejos”, según la base de los hechos.

 

El primero, el consejo de Orozco, habiendo sido “instalado” sin el quórum legal requerido por la legislación universitaria[1] el 22 de agosto de 2012, amenaza con el despido de trabajadores a todo aquél que no se subordine a su “autoridad”, para ello impone las normas de convivencia[2] y las publica en el boletín oficial de la universidad -una especie de reglamento punitivo, creado por personas de mente estrecha-, que criminalizan a todo el mundo, especialmente a quiénes participaron en la defensa de la universidad en contra del fraude electoral de Esther Orozco, y cuyo espíritu punitivo basado en la coacción  rechazó la comunidad universitaria en 2011, en cuanto trataron de subirlas al pleno del Segundo Consejo Universitario, sí es posible, un poco menos espurio que el consejo espurio de Orozco.

 

No conforme con eso, sigue sesionando sin quórum legal y con quiénes, además de no haber ganado la elección, no han sido reconocidos como consejeros en los acuerdos suscritos por las partes en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) la noche del 26 de noviembre[3]. Impone las normas de convivencia, estableciendo un régimen de terror, explotando el miedo para amedrentar con su gobierno, además de una serie de atrocidades ilegales que sería demasiado extenso abundar aquí.

 

El segundo, instalado el día 29 de noviembre del mismo año, con el quórum legal requerido por la normatividad y con el Gobierno del Distrito Federal (GDF), la ALDF, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) y la opinión pública como testigos[4]. Su primer acto de gobierno, dar cumplimiento a los acuerdos firmados con la coadyuvancia el 26 de noviembre, entre los que destacan ampliar el calendario escolar para la recuperación del semestre 2012-II, sesionar únicamente con los consejeros reconocidos en la lista de los acuerdos, la entrega-recepción de las instalaciones, la no criminalización de quienes participaron en el conflicto universitario.

 

A esto se agrega una serie de intentos por la integración del resto de los consejeros que se reúnen con Esther Orozco para “sesionar” por su cuenta de manera ilegal, cometiendo el delito de usurpación al ostentarse como Tercer Consejo Universitario, esto después de que rompieran los acuerdos que habían suscrito. Además de procurar la “normalización” de la vida académica, la gestión del presupuesto, el respeto a la autonomía y la vuelta a la legalidad e institucionalidad[5].

 

Durante los tres meses que duró la huelga, el argumento para no instalar al consejo emanado de las urnas con el apoyo de la comunidad sin esperar la intervención del gobierno de la ciudad, fue que esto llevaría a la existencia de dos consejos y a la ingobernabilidad, lo cual sería el pretexto por el que la ALDF intervendría modificando la ley e imponiendo un gobierno. ¿Se parece esto a la realidad? ¿Se trata de alguna paradoja histórica? Estoy seguro de que muchos dirían que sí, pero puesto que hubo quienes anticiparon un escenario semejante, más me parece el resultado de la necedad, la arrogancia y el conservadurismo de una parte de la planta docente -y por primera vez no me refiero a los orozquistas-, lo que se extendió como una peste, logrando contagiar a una parte de los estudiantes[6].

 

La existencia de dos consejos era inevitable, lo que realmente importaba era el balance de fuerzas, la instalación inmediata del consejo emanado de las urnas, la revocación y resolver el conflicto en el menor tiempo posible. La autonomía universitaria fungiría como defensa ante la intervención del gobierno de la ciudad. El Tercer Consejo Universitario sería el que negociaría la salida de Orozco y no su “autoinstalación”. Pero hacer una revisión de los escenarios que fueron posibles es una pérdida de tiempo. Lo que importa ahora es revisar las fortalezas y debilidades del escenario actual.

 

La solución a la existencia de dos consejos, según algunos, es la “unificación del consejo”, es decir la integración de todos los consejeros reconocidos en la lista de los acuerdos. Pero, ¿es posible? Existen al menos dos escenarios, el primero, el de la unificación, la cual no será posible mientras Orozco permanezca como rectora, mientras arroje prebendas, becas y sobornos a su consejo espurio, particularmente a los consejeros estudiantes. Mientras siga controlando la administración, el presupuesto y el sistema integral de la universidad.

 

No es posible la existencia de dos consejos, tal situación no se puede mantener por mucho tiempo. Esto nos lleva al segundo escenario, uno de los dos consejos debe desaparecer, la pregunta es ¿cuál? Para ello debe analizarse cuáles son las fortalezas que sostienen a cada uno, el consejo de Orozco se puede sostener gracias al control de la administración, a la gestión del presupuesto y del sistema integral, por los que hace valer su “ley”, eso, y los ignorantes, cobardes y/o corruptos en los que encuentra una ciega obediencia. Por fortuna, no logra ejercer un control eficaz sobre la planta docente. Por otro lado, Orozco ha perdido gran parte de su respaldo político en el GDF, en la ALDF y en el Instituto de Ciencia y Tecnología del Distrito Federal (ICyT-DF), del cual es ahora titular René Drucker[7], de quién se dice es uno de los rivales políticos de Esther Orozco y de quién se espera inhabilite los recursos financieros que Orozco recibe de esa institución.

 

El consejo legalmente instalado, tiene el reconocimiento de una buena parte de la comunidad universitaria, una mayoría simple crítica a la gestión de Orozco, el endeble apoyo de la ALDF, y el respaldo de una buena parte de la planta docente, pero tampoco logra ejercer un gobierno estable. Su única arma es el apoyo de la comunidad universitaria y su único recurso la revocación de mandato de Esther Orozco. Pero mientras más tiempo pase, mientras no se ejerza la revocación, mientras la comunidad se acostumbre más a la existencia de dos consejos, mientras menos importe quién gobierne la universidad, mientras no se rearticule el movimiento estudiantil, las armas y los recursos del consejo legal y legítimo se debilitarán poco a poco, hasta que un día lo que se haya ganado durante la huelga quede sólo para la historia, y la ALDF, junto al GDF, se hagan simplemente “de la vista gorda”.

 

Un consejo legal y legítimo no tiene sustancia sino logra encontrar obediencia a su mandato entre la comunidad universitaria, particularmente entre los trabajadores administrativos y académico-administrativos. El consejo legal tiene la obligación de asumir sin demora el mandato de las más de 3,500 firmas que avalan la revocación de Esther Orozco, y nombrar a un Rector Interino bajo un consenso amplio construido desde la comunidad universitaria, en debate abierto basado en un plan emergente de reconstrucción de la universidad que tenga como base tres ejes fundamentales: rescate y desarrollo del proyecto educativo, reconstrucción de tejido social de la comunidad y saneamiento de las finanzas de la universidad.

 

El único recurso que tiene el consejo legal para desarticular al “consejo espurio” es la revocación de Esther Orozco, cortando de tajo la fuente de la discordia y de subsidio para los corruptos, a razón de fundamentos legales y el estricto apego a la normatividad, y a los antecedentes creados por el propio consejo, sólo así se podrá restablecer la legalidad y el marco institucional, ahora inexistente, y seguir ostentando los calificativos de “legal y legítimo”.

 

¿Cómo terminará todo? No puedo anticipar un final feliz, mientras Orozco se rearticula en la nueva sede administrativa de la Doctores, el consejo legal y legítimo se demora en cumplir el mandato de las más de 3,500 firmas de la comunidad universitaria que avalan la revocación de la rectora. Como muchos, espero que se logre concretar lo poco -de lo mucho que se esperaba-, que por ahora está en riesgo y en manos del Tercer Consejo Universitario.

 

 

 

 

 

Allan Brown

 

Ciencia Política y Administración Urbana

 

Casa Libertad

 

Estudiante

 

 

 

[1] El artículo 42 del Reglamento del Consejo Universitario establece que el quórum mínimo requerido es de la mitad más uno de los consejeros estudiantes y la mitad más uno de los consejeros académicos.

[2] Las normas de convivencia fueron aprobadas bajo el título Disposiciones generales obligatorias para los estudiantes, el personal académico y el personal administrativo, técnico y manual, integrantes de la comunidad de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, a pesar del rechazo generalizado de la comunidad, véasehttp://www.uacm.edu.mx/portals/0/avisosyconvoca/ACUEDOS6EXTRACUIII.pdf 

[3] Véase http://adf.ly/2762402/banner/http://www.blogdeizquierda.com/2012/11/paristas-y-uacm-firman-acuerdo-con-aldf.html

[4] Véase http://www.jornada.unam.mx/2012/11/30/capital/040n1cap

[5] Bajo ciertas reservas, apunto “el respeto a la autonomía y la vuelta a la legalidad e institucionalidad”, ya que el arreglo para instalar legalmente el consejo pasa por una serie de cuestiones que lo ponen en tela de juicio. Esto debido a que dicho arreglo es de orden extrajudicial.

[6] Esto explica porque los “representantes del movimiento” negociaron con el voto universitario, en vez de apegarse estrictamente a la demanda de “respeto irrestricto del voto universitario”, claro, bajo un sinfín de justificaciones que la reivindicación de la historia del movimiento determinará si fueron o no válidas.

[7] Véase http://www.somoselmedio.org/?p=5782,http://fuentesfidedignas.com.mx/portal/index.php/desfiladerito/2075-drucker-a-ciencia-y-tecnologia

 

 

 

 

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