La maestra Esther Orozco #UACM

 

Los detractores de la rectora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) pensaron que una personalidad con una larga trayectoria académica y científica sería fácil de derrocar por “no ser política”. Se equivocaron y fallaron en el cálculo.

En su intento por destituirla y en su desvarío al no lograrlo prefirieron perjudicar a la institución que decían defender; y no solo eso, la acusaron a ella de ser la responsable del daño por no aceptar su destitución. Razonando como mafia, se le acusa de no ser cómplice de corrupciones y desvíos, y de hacerlos públicos.

Bajo principios éticos básicos, la rectora Esther Orozco hizo un diagnóstico sobre la institución educativa que había recibido bajo su responsabilidad y de esa crítica-autocrítica hizo una convocatoria a todos los integrantes de la comunidad universitaria para transformarla y engrandecerla. La respuesta fue de odio por quienes se sintieron aludidos por su pésimo desempeño, que en casi 10 años solo lograron graduar a menos de 100 alumnos, bajo una supuesta filosofía educativa sin evaluaciones. ¿Se imaginan la creación de una institución donde se entregan más de 800 millones de pesos sin reglas ni normas y más de 90 por ciento del presupuesto se va en sueldos y salarios?

No fue novedoso disfrazar la corrupción de “lucha revolucionaria” que anteriormente dañaron proyectos universitarios en la UNAM, Nuevo León, Sinaloa, Oaxaca, Guerrero y Puebla, donde comportamientos semejantes como el uso del paro y la huelga contra instituciones acosadas abrieron la puerta al desprestigio y favorecieron visiones reaccionarias y autoritarias en universidades que el infantilismo y la enfermedad ultraizquierdista consideraban territorios propios y “liberados” para sus fantasías.

La rectora Esther Orozco asombra a propios y extraños por su determinación en la defensa enérgica de la autonomía de la UACM y la educación pública. El esfuerzo inútil de quienes desde el inicio tramaron el plan para destituirla no ha logrado su descalificación y, al contrario, gradualmente ella fue convenciendo a la comunidad universitaria sobre la necesidad de avanzar en los objetivos académicos, contrario a dejarla como una institución para entretener jóvenes pobres, considerados por el neoliberalismo como desechables y repartir prebendas entre personajes que ven la UACM como su patrimonio político y económico.

Basta un mínimo recuento de licenciaturas, posgrados y doctorados creados bajo su gestión académica, más el aumento de la matrícula y el número de egresados, para tener elementos de respaldo a Esther Orozco.

Pese a un ambiente de presión, con un presupuesto acotado, trampas y desgaste, el Segundo y Tercer Consejo Universitario, bajo la determinación de Esther Orozco, ha creado las licenciaturas, posgrados y doctorados en Ciencias Genómicas, Ingeniería Software, de Sistemas Energéticos, Metratónica, Nutrición, Medio Ambiente y Cambio Climático, Estudios de la Ciudad, Gestión del Transporte, Protección Civil, Innovación y Gestión Tecnológica, Artes y Técnicas de Estudios Audiovisuales, casi todas ellas de gran interés y necesidad para una ciudad como la nuestra. De ahí la razón del acoso, el insulto y las mentiras de un grupo minoritario que en contrario a la obra, mantuvo cerrada la UACM por más de 100 días de manera irresponsable y autoritaria.

Viendo los reconocimientos a Esther Orozco de cinco Premios Nobel a su trayectoria académica se derrumba la falacia contra su nivel académico, el cual están muy lejos de tener los profesores que la impugnan. El reconocimiento de Richard Ernst, premio Nobel de Química en 1991, afirmando que “Esther Orozco es la persona que necesita urgentemente el sistema educativo mexicano”; o la de Dough Osheroff, premio Nobel de Física en 1996; o la de Aaron Ciechanover, del Instituto Tecnológico de Israel; o de Peter Agre, director del Johns Hop-kins premio Nobel 2003; o de Claude Cohen-Tanonoudji, premio Nobel de Física 1997, todos expresándose con alto reconocimiento al trabajo científico de Esther Orozco, la convierten en un valor y prestigio para la UACM.

La impunidad y la indolencia ante la agresión sistemática contra el rectorado de Esther Orozco y la UACM no cabe en una ciudad que se dice progresista y defensora de un proyecto alternativo. La visión avanzada de la izquierda nunca riñó con la calidad, ni la ciencia, menos con la técnica y la evaluación.

Esther Orozco, ante las acusaciones, se ha presentado ante la Procuraduría del Distrito Federal a comparecer. Los intentos por criminalizarla desde el inicio de su gestión son de los paristas, al tiempo que ellos se victimizan: el viejo truco.

Ojalá los paristas, cuando se presenten ante el Ministerio Público, lo hagan con la misma entereza y responsabilidad como lo ha hecho la rectora ante las demandas por los daños causados a la UACM.

La UACM debe sentirse orgullosa de contar con una científica mexicana distinguida como su rectora.

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@MarcoRascon

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