Carta que busca la verdad (Carta a Esther Orozco)

 

 

 

Carta que busca la verdad (Carta a Esther Orozco)

de Pedro C. Catorce, el martes, 12 de febrero de 2013 a la(s) 23:24 ·

 

Fue un poco más, un poco menos de tres meses de huelga, no puedo decir con exactitud cuántos días fueron; ahí adentro, el tiempo transcurre desfasado con el que sucede junto con la cotidianidad. Y en ese lapso me surgieron dudas; dudas que me provocan hacer algunas preguntas a usted, Sra. Orozco, otras aun no sé para quien van dirigidas todavía. Pero no importa, hago mis preguntas esperando  a que alguien las resuelva, pero también para aliviar mi ansiedad por escribir lo sentido y encontrar cobijo al pensar que, al compartir lo que pienso con cualquiera que pueda leerme, alcance a quitarme ese miedo. Si, es de esas cartas que uno hace públicas y espera que haciéndolas así, pueda llegar más rápido a sus manos, pero sobre todo para quien lea esto, pueda comprender el estado en el que muchos de nosotros nos encontramos: Miedo es lo que siento, miedo es lo que se siente. Pero no sólo es temor por mí, es también por mis amigos, compañeros, profesores y todos aquellos involucrados en esta lucha. Temo por nuestra seguridad, por aquellas vagas y cobardes amenazas de gente sin rostro, gente que es valiente por el anonimato que otorga esconderse detrás de una pantalla de computadora. De aquella otra gente amparada por sus puños expertos en hacer sangrar, de su fuerza bruta,  o de su increíble capacidad y organización para esparcir odio (esa maldita plaga que terminará diezmando nuestra comunidad). Tengo muchas preguntas y conforme pasan los días surgen otras aun más complicadas y ninguna se vislumbra para ser resuelta. Tengo preguntas y la gran mayoría son para usted, porque considero que toda la culpa recae sobre su persona y explicarle esto aparece mi primera pregunta.

 

  El descontento de la comunidad no es nuevo. Hace tres semestres que yo entré a esta universidad y ya existían asambleas donde el discurso era siempre el mismo: El daño que usted le causa a la universidad. Entonces algunas frases se volvieron comunes escucharlas por todos lados: Compra de consejeros, desvíos de recursos y la reina de todas Fuera Orozco. Estas palabras se volvieron tan usuales que formaron parte hasta de las mismas clases. Sería muy inocente de su parte creer que este descontento es nuevo, desde entonces ya se hablaba de una posible huelga para poner un alto a sus acciones irresponsables con la universidad. En ese entonces no era posible, el camino legal y burocrático todavía no se agotaba. Y así pasó mi primer semestre, lleno de incertidumbre y de apatía, común denominador del semestre de integración. Después pasó mi segundo semestre, con cierto interés, pero la apatía es una bestia que se agarra del corazón y es difícil de desprenderse de ella. Finalmente llego el tercero, y usted empeñada en seguir haciendo que su voluntad estuviese por encima de un Consejo Universitario, una terquedad tan descomunal que la hizo imponerse ahora sobre el recientemente renovado C.U. Y hablo de esta necedad porque después de una huelga de más de tres meses, sigue ambicionando imponerse, pero ahora, sobre los acuerdos ya firmados, excusándose con esa frase de corte risible “Creí que lo importante era mantener los planteles abiertos”.

 

  Mi pregunta es ¿Por qué? ¿Por qué a todo esto? ¿Por qué si usted es el origen del conflicto…? ¿Por qué si usted fomento el mismo…? ¿Por qué si usted no lo pudo resolver y ni tiene ganas de hacerlo…? (porque se le notan que no las tiene) entonces, ¿Por qué sigue empeñada a seguir haciendo estragos en la universidad? Y no necesito pruebas para afirmar esto, yo soy una prueba de ello, y es fácil unir los hilos aparentemente sueltos. ¿No usted fomenta un grupo llamado “Red Estudiantil por la Defensa de la Educación”? ¿No es ese mismo grupo qué se encontraba trabajando cuando se tomaron las instalaciones de Eugenia? (Usted lo dijo en una entrevista). ¿No es Luis Bravo parte de ese grupo? (El lo dijo también en alguna otra entrevista). ¿Y no es el mismo grupo que llama a la constante confrontación? Fueron ellos los que empezaron la violencia, usted soltó a los perros, y hablaré sólo de Cuautepec. Recuerdo que el primer día que se trato de tomar las instalaciones, ¿No resultaron golpeadas varias compañeras? ¿Y cuántos de aquellos que abrieron el plantel a fuerza de martillos resultaron golpeados? O los taxis piratas ese viernes, los mismos taxis del sábado con sus disparos al aire; nosotros no comenzamos nada, y sigo con mis preguntas. ¿Qué es lo que espera de todas estas confrontaciones? ¿Usted se detendrá cuándo haya un herido de gravedad? ¿O dos? ¿Tres? ¿Espera un muerto de todo esto?

 

  No quiero seguir pensando en las preguntas que le he hecho, tampoco quiero seguir formulándolas, pero no puedo dejar de hacerlo. Los actos se tornan cada vez más violentos y hay factores que aumentan el riesgo. No sé como la pasan los demás planteles, pero Cuautepec ha sido constantemente asechada por los conflictos. Quiero ponerle un ejemplo para que entienda de lo que hablo: Durante el paro, sólo unos días tuvimos agua, ¿Qué acaso no tenerla representa un riesgo sanitario? Y la última semana no tuvimos electricidad ¿Se imagina cómo se pasan las noches en estas condiciones? Pareciera que ahora la estrategia es desprestigiarnos, acusarnos de cualquier cosa, como si el fin último fuera una campaña de odio, ¿Qué pasó con aquella campaña de “Una UACM sin violencia”? No suena muy lógico que estas dos campañas corran a la par, ni tampoco que usted siga siendo rectora de esta universidad.

 

  Si tenemos visión, con su renuncia la universidad se encontrará en la vereda correcta, a punto de salir del conflicto. Estaremos en el camino correcto, en el camino crítico, pero también en el académico, el que usted tanto apela. Hay mucho trabajo por hacer, de todas las partes involucradas en el conflicto, velando por los intereses de la universidad, por el beneficio de la mayoría. Así como nosotros, usted tiene mucho trabajo, pero ya no en esta universidad. Si hablamos de un desprestigio hacia la UACM, una parte se irá con usted, ya lo demás es el trabajo de los estudiantes, un trabajo que irá de la mano con los académicos. Sueño con una UACM de excelencia, sueño con una UACM de prestigio. La invito a soñar conmigo y se dará cuenta que en esa UACM ya no hay cabida para usted, pero lo que si hay, son estudiantes orgullosos de su universidad, estudiantes poniendo en verdadera practica el lema de la UACM.

 

  Soñemos todos, sin ponernos metas, porque nos limitan; vayamos más lejos. Soñemos sobre los sueños y digamos que podemos aun más y volvamos a soñar. Soñemos que nuestros logros fueron gracias a una formación en la UACM. Soñemos con la universidad que todos merecen.

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