Comunicado de Héctor Nezahualcóyotl Luna Ruiz

A la Comunidad Universitaria de la UACM:

A la Comisiíon de Derechos Humanos del Distrito Federal



Bueno, pues como diría Ramón aquél: "Nada legal me ata a Cuba (la UACM), sólo lazos de otra clase que no se pueden romper como los nombramientos (de asistente académico)". A partir del jueves de la semana pasada, entré en tratos con la administración de la UACM y el Abogado General, y acordamos el pago de la liquidación, pues la reinstalación no tenía cabida para ellos ni para cuando en la UACM. Tal vez pensarán muchos que debí haber aguantado como John o como Alberto, pero la verdad es que ya habían demasiadas deudas, muchos proyectos externos, y pocas alternativas de jugar en estos momentos un papel decoroso en la Universidad. Por muchas razones nos convino mutuamente el trato. Ahora me enfrasco en un periodo de concentración, actualización y formación que, considero, será de importancia en mi desempeño académico. Cuando se normalice la vida universitaria, obviamente sin Esther Orozco, volveré de nueva cuenta a plantear mi solicitud de dictaminación para ser profesor de asignatura, como lo soy en la UNAM (creo que el ser el primer trabajador administrativo en recibirse de maestro y tener cédula en la UACM, merece intentarse). No me pesa "abandonar la lucha", pues la caída de quienes infamaron a la UACM sólo es cuestión de tiempo y derecho, y la posibilidad ya está a la vista. Agradezco con todo cariño, solidaridad y corazón, sin nombrar por supuesto, pues no acabo nunca, a todas las amigas (la mayoría) estudiantes, trabajadoras y maestras, y amigos estudiantes, trabajadores y maestros; a los funcionarios de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, y otros del GDF, que luchamos hombro con hombro y les constó y supieron que unas rosas blancas siempre significaron paz y concordia y nunca acoso o amenaza, como hipócritamente imputaron quienes primero me acosaron laboralmente. Todo está anotado, todo consta en las sesiones del Segundo Congreso Universitario; hablaron quienes en ese momento pudieron y lo hicieron, y callaron quienes pretendieron posteriormente tergiversar los hechos y ahora lo siguen haciendo, pero nuestra Universidad es también memoria combatiente y se bate por la verdad. Por supuesto que así como unos rendimos cuentas sin merecerlo y sufrimos, ahora les toca a otros hacerlo pero merecidamente; deseo sinceramente que el trance sea lo menos dañino posible. 

Nada humano me es ajeno.

¡Autonomía!
¡Educación!
¡Libertad!

Mtro. Héctor Nezahualcóyotl Luna Ruiz

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