Intercambio epistolar 2 Respuesta a Facundo González

Carta de respuesta a Facundo González



Me parece que la propuesta de salida al conflicto que haces deja de lado varios aspectos. 



1. Al parecer planteas que el problema que vive la universidad surge de un desacuerdo entre los consejeros universitarios y no por el fraude que realizaron los personajes encabezados por el profesor Adalberto Robles a petición de la rectora. Si recuerdas, los resultados en las urnas arrojaron que de los 55 lugares disputados en las elecciones, 33 fueron ganados por candidatos críticos a la rectoría y sólo 22 eran afines a la administración. 

Una mayoría bastante holgada, a pesar de varias triquiñuelas que lograron los orozquistas que formaban parte del colegio electoral con la complicidad de la coordinación académica. 

En concreto, me refiero al caso de la profesora Pilar Padierna, a quien dejaron fuera de la elección porque la representante del colegio electoral por Casa Libertad extravió su carta de dictaminación favorable, y qué crees, gracias a esa trampa, el profesor Carlos Arriaga pudo “ganar” con 6 votos. El otro caso fue en Cuautepec, donde alteraron el padrón de académicos e incorporaron a destiempo a dos “profesores” recién “dictaminados”, lo cual le dio el triunfo a otra profesora ligada al orozquismo. El Colegio electoral y el Consejo electoral nunca quisieron abordar el tema. Al contrario, el consejo electoral publicó un albazo donde dictaminó que de los 55 espacios, el orozquismo se quedaba con 26 lugares y los críticos a Orozco se quedarían con 25. Cuatro espacios quedarían vacantes con “argumentos” banales.

2. Los esfuerzos por llegar a un acuerdo nos llevaron a solicitar la intervención de otros actores, pero esto no fue gratuito, pues hubo pláticas anteriores entre los integrantes del Consejo Universitario parar tratar de llegar a una solución, pero los consejeros orozquistas se negaron a aceptar cualquier propuesta, lo cual derivó en el cierre de planteles.

En las pláticas de Casa Lamm y en la Asamblea Legislativa, la rectora y sus consejeros firmaron acuerdos ante varios actores políticos, pero que nunca cumplieron y siguen sin cumplir. En estos acuerdos, el movimiento crítico a la rectoría cedió siempre, lo cual derivó en que de 33 lugares se disminuyera a 27 espacios y en aras de cumplir los acuerdos, siguen sesionando con los consejeros universitarios reconocidos en la Asamblea Legislativa. Por eso, se percibe que nadie tiene mayoría de los dos sectores, pero si los consejeros críticos sesionaran desconociendo los acuerdos de la Asamblea y el dictamen fraudulento del consejo electoral, tendría mayoría en ambos sectores.

3. Tu análisis ignora que detrás de cada grupo de consejeros hay una representación de sectores, planteles y colegios. Por ejemplo, en el caso del Colegio de Humanidades y Ciencias Sociales (el colegio más numeroso en académicos y estudiantes), sector académico, los consejeros afines a Orozco sólo están representados con un consejero, Carlos Arriaga, que llegó a la mala con 6 votos. En cambio, los consejeros críticos tienen 9 consejeros que representan a la mayoría de este colegio. 

Por eso, me parece que tu conclusión de que ningún grupo perdería nada está fuera de lugar, los consejeros afines a rectoría representan a una minoría que no respeta la voluntad de una mayoría que se expresó en las urnas.

4. Finalmente, dejar a la universidad en manos de la rectoría en el periodo entre la disolución del Consejo Universitario y la elección de un nuevo Consejo sería la perdición, pues ya conocemos los métodos que utiliza la rectora, quien no ha dado ningún gesto que nos diga que es capaz de “un acto de generosidad con la Universidad, motivado en el propósito de contribuir a resolver la presente crisis “. 
A la rectora no le importa la universidad, no pertenece a ella, no le gusta el modelo de universidad, se ha aprovechado de ella con la complicidad de varios, nos ha mentido… 

Por eso, lo mejor para la universidad es que se vaya y nos dediquemos a rescatarla con el apoyo de quienes estén realmente interesados en la UACM, quienes no lo piensen así, simplemente pueden seguir a quien defendieron a capa y espada todo este tiempo…

5. En resumen, por supuesto que no estoy de acuerdo en tu propuesta y en la del frente amplio. Prefiero seguir trabajando a lado de quienes han demostrado su interés en la construcción de una universidad pública, democrática y honesta.

Saludos

César Fuentes

 

 

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