Sin Honoris Causa

@[347169178628930:274:Juan Carlos Romero Hicks] se queda sin Honoris Causa. Determina Consejo Universitario falta de méritos suficientes para recibir máximo reconocimiento.</p>
<p>Por @[217278998417652:274:Julio César Salas]<br />
Foto @[364416613634140:274:Carlos Ramirez]</p>
<p>Juan Carlos Romero Hicks acudió a la Universidad de Guanajuato para recibir la noticia de que sería condecorado con la distinción Doctor Honoris Causa. A las 3:50 de la tarde se quedó con las manos vacías.</p>
<p>Lo que parecía un nombramiento casi seguro porque contaba con el apoyo de un grupo de académicos identificado con él desde que era rector de la Universidad, se convirtió con el paso del tiempo en una negativa tajante.</p>
<p>A las 10:00 de la mañana, mientras el Consejo General de la Universidad de Guanajuato sesionaba en la Sala de Consejo ubicado en el edificio central de la Máxima Casa de Estudios en el estado, el Senador Panista Juan Carlos Romero Hicks estaba a la misma hora en la ciudad de Irapuato hablando con empresarios de la COPARMEX de Irapuato y Salamanca.</p>
<p>Cerca del medio día llegó a la Universidad para ubicarse en una de las oficinas del plantel educativo que se mantuvo en secreto.</p>
<p>Se especuló que estaba en la oficina del rector del campus Guanajuato, Luis Felipe Guerrero Agripino, quien, al interior del Salón del Consejo Universitario, defendía al ex rector.</p>
<p>Las puertas del Salón del Consejo Universitario permanecía cerradas porque era una sesión privada, pero se podía escuchar tanto los argumentos a favor como en contra.</p>
<p>Por la rendija de una cerradura se podía ver a los 54 miembros del consejo debatir sobre las posturas, en una de esas oportunidades, Guerrero Agripino refirió la trayectoria de Juan Carlos Romero Hicks: ex rector hasta en tres ocasiones por la Universidad de Guanajuato y fue quien logró la autonomía de la Máxima Casa de Estudios.</p>
<p>Solo que sus argumentos fueron de inmediato refutados por otros consejeros: Si Juan Carlos Romero Hicks trabajó como rector para lograr la autonomía fue precisamente porque esa era su labor, y fue apoyado por el Congreso de Guanajuato y el entonces gobernador Carlos Medina Plascencia.</p>
<p>Sin contar con investigaciones académicas, ni publicaciones científicas, alejado por 13 años de la Universidad a la que dejó en el año 2 mil para seguir en la política como gobernador y luego como senador, la trayectoria de Juan Carlos Romero Hicks quedó sin argumentos.</p>
<p>A un lado del Salón Universitario hay una litografía colocada en el año 2011 que mantenía un mensaje en latín y la figura de un Basilisco que parecía dedicado a Romero Hicks: Ipse Peribir "Él mismo se destruye".</p>
<p>"El Basilisco esparce un veneno tan mortífero que con una sola mirada puede matar a un hombre", decía el texto.</p>
<p>Después, personal de la Universidad de Guanajuato clausuraron la única rendija por la cual se podía ver hacia el interior del Salón del Consejo: ahora, solo se podía escuchar.</p>
<p>De lo poco que se entendía era que una mención como doctorado en Honoris Causa tenía que ser apoyada de manera unánime y sin tantas voces en contra.</p>
<p>Otros decían que Romero Hicks había alcanzado el máximo reconocimiento dentro de la Universidad que era el de rector, cargo al que se postuló en tres ocasiones, la última de ellas la ganó con cierta resistencia de un grupo de académicos.</p>
<p>Juan Carlos Romero Hicks fue propuesto como candidato a recibir el reconocimiento al Mérito Universitario para Doctorado Honoris Causa el 19 de abril del 2013 mediante el oficio DCEA/DD/441/13 que salió de la oficina del Director de la División de Ciencias Económico Administrativas y presidente del Consejo divisional: Héctor Efraín Rodríguez de la Rosa.</p>
<p>Vestido con un saco a cuadros y una corbata rosa, Rodríguez de la Rosa acudió a la sesión del Consejo General y también argumentó a favor de Romero Hicks.</p>
<p>Solo que a pesar de su impulso nada pudo hacer. Para las dos de la tarde, cuando ya se sabía el resultado, Rodríguez de la Rosa aprovechó un receso de 10 minutos, tomó su portafolio, lo cargó con su mano derecha y abandonó el recinto aún cuando no concluía la sesión.</p>
<p>Y es que cronológicamente la sesión se extendió por el divisionismo provocado por la candidatura de Romero Hicks.</p>
<p>Abordaron la candidatura cerca de las 11: 30 de la mañana, pero casi todo el consejo participó exponiendo argumentos; a las 2:00 ya se sabía el veredicto solo que no lo quisieron divulgar a los medios.</p>
<p>El Consejo General Universitario votó en contra de la propuesta: el ex rector de la Universidad de Guanajuato se quedó a cuatro votos, ya que el resultado fue 18 a favor y 21 en contra.</p>
<p>En su lugar será condecorado otro Romero; pero no el que Juan Carlos hubiera querido: el científico Everardo López Romero, que trabaja en la misma Universidad como académico.</p>
<p>A pesar de que el actual rector, José Manuel Cabrera Sixto, omitió las razones al considerar que se trataba de una decisión interna del Consejo, trascendió que se debió a que los méritos del actual senador del PAN fueron insuficientes.</p>
<p>"Fue una discusión muy abierta, muy madura, argumentos a favor, en contra; un gran número de miembros del Consejo Universitario y después de darse el Consejo esta oportunidad de deliberar y de compartir argumentos de uno y otro lado, se procedió a la votación".</p>
<p>Y fue precisamente la Autonomía que impulsó Juan Carlos Romero Hicks, la que lo dejó sin recibir el Doctorado.</p>
<p>"Esta decisión es precisamente la expresión de los miembros del Consejo (General) Universitario, en ese sentido, claro que es una decisión autónoma del Consejo" dijo el rector José Manuel Cabrera Sixto.</p>
<p>El rector del Campus Irapuato-Salamanca, Ernesto Camarena, también coincidió que es parte de la Autonomía Universitaria.</p>
<p>"Lo que decide la mayoría es lo que siempre va a prevalecer, a final de cuentas tenemos que acatar las decisiones colegiadas.</p>
<p>"La (decisión la) consideramos justa, dentro de los argumentos que se expresaron en el Consejo".</p>
<p>También los estudiantes tuvieron su participación, Héctor Pérez, del CEA, habló de que fue una votación dividida, con argumentos válidos en ambos sentidos.</p>
<p>"Respetamos lo que diga la opinión del Consejo, tienen la última palabra".</p>
<p>Los integrantes del Consejo que apoyaron a Romero Hicks salieron con rapidez, algunos con celular en mano fingiendo una llamada telefónica, otros se escabulleron sin dar la cara: sus rostros eran desencajados, serios, hasta con cierto dejo de enojo.</p>
<p>La lista de los nombramientos aprobados para la entrega de reconocimientos quedaron de la siguiente manera: al Mérito Universitario para las distinciones de Doctor Honoris Causa para Everardo López Romero; nombramiento de Profesor Emérito Marcelino Mangas: José Cervantes Herrera; Medalla Josefa Teresa de Busto y Moya, Xerez y Montoy para Carlos Gracia López, Wayne A. LePori y Samuel E Hayes Jr.</p>
<p>Finalmente la medalla Pedro Bautista Lascuráin de Retana fue para la maestra Ana María Padilla Aguirre.</p>
<p>A las 4:10 de la tarde el Salón estaba vacío. Juan Carlos Romero Hicks seguía en el edificio, en algún lugar, solo que no quiso hablar: estaba digiriendo la derrota.</p>
<p>Más política en www.012.mx</p>
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<p>2013 © PROMERBA-012
Juan Carlos Romero Hicks se queda sin Honoris Causa. Determina Consejo Universitario falta de méritos suficientes para recibir máximo reconocimiento.

 

Por Julio César Salas
Foto Carlos Ramirez

Juan Carlos Romero Hicks acudió a la Universidad de Guanajuato para recibir la noticia de que sería condecorado con la distinción Doctor Honoris Causa. A las 3:50 de la tarde se quedó con las manos vacías.

Lo que parecía un nombramiento casi seguro porque contaba con el apoyo de un grupo de académicos identificado con él desde que era rector de la Universidad, se convirtió con el paso del tiempo en una negativa tajante.

A las 10:00 de la mañana, mientras el Consejo General de la Universidad de Guanajuato sesionaba en la Sala de Consejo ubicado en el edificio central de la Máxima Casa de Estudios en el estado, el Senador Panista Juan Carlos Romero Hicks estaba a la misma hora en la ciudad de Irapuato hablando con empresarios de la COPARMEX de Irapuato y Salamanca.

Cerca del medio día llegó a la Universidad para ubicarse en una de las oficinas del plantel educativo que se mantuvo en secreto.

Se especuló que estaba en la oficina del rector del campus Guanajuato, Luis Felipe Guerrero Agripino, quien, al interior del Salón del Consejo Universitario, defendía al ex rector.

Las puertas del Salón del Consejo Universitario permanecía cerradas porque era una sesión privada, pero se podía escuchar tanto los argumentos a favor como en contra.

Por la rendija de una cerradura se podía ver a los 54 miembros del consejo debatir sobre las posturas, en una de esas oportunidades, Guerrero Agripino refirió la trayectoria de Juan Carlos Romero Hicks: ex rector hasta en tres ocasiones por la Universidad de Guanajuato y fue quien logró la autonomía de la Máxima Casa de Estudios.

Solo que sus argumentos fueron de inmediato refutados por otros consejeros: Si Juan Carlos Romero Hicks trabajó como rector para lograr la autonomía fue precisamente porque esa era su labor, y fue apoyado por el Congreso de Guanajuato y el entonces gobernador Carlos Medina Plascencia.

Sin contar con investigaciones académicas, ni publicaciones científicas, alejado por 13 años de la Universidad a la que dejó en el año 2 mil para seguir en la política como gobernador y luego como senador, la trayectoria de Juan Carlos Romero Hicks quedó sin argumentos.

A un lado del Salón Universitario hay una litografía colocada en el año 2011 que mantenía un mensaje en latín y la figura de un Basilisco que parecía dedicado a Romero Hicks: Ipse Peribir "Él mismo se destruye".

"El Basilisco esparce un veneno tan mortífero que con una sola mirada puede matar a un hombre", decía el texto.

Después, personal de la Universidad de Guanajuato clausuraron la única rendija por la cual se podía ver hacia el interior del Salón del Consejo: ahora, solo se podía escuchar.

De lo poco que se entendía era que una mención como doctorado en Honoris Causa tenía que ser apoyada de manera unánime y sin tantas voces en contra.

Otros decían que Romero Hicks había alcanzado el máximo reconocimiento dentro de la Universidad que era el de rector, cargo al que se postuló en tres ocasiones, la última de ellas la ganó con cierta resistencia de un grupo de académicos.

Juan Carlos Romero Hicks fue propuesto como candidato a recibir el reconocimiento al Mérito Universitario para Doctorado Honoris Causa el 19 de abril del 2013 mediante el oficio DCEA/DD/441/13 que salió de la oficina del Director de la División de Ciencias Económico Administrativas y presidente del Consejo divisional: Héctor Efraín Rodríguez de la Rosa.

Vestido con un saco a cuadros y una corbata rosa, Rodríguez de la Rosa acudió a la sesión del Consejo General y también argumentó a favor de Romero Hicks.

Solo que a pesar de su impulso nada pudo hacer. Para las dos de la tarde, cuando ya se sabía el resultado, Rodríguez de la Rosa aprovechó un receso de 10 minutos, tomó su portafolio, lo cargó con su mano derecha y abandonó el recinto aún cuando no concluía la sesión.

Y es que cronológicamente la sesión se extendió por el divisionismo provocado por la candidatura de Romero Hicks.

Abordaron la candidatura cerca de las 11: 30 de la mañana, pero casi todo el consejo participó exponiendo argumentos; a las 2:00 ya se sabía el veredicto solo que no lo quisieron divulgar a los medios.

El Consejo General Universitario votó en contra de la propuesta: el ex rector de la Universidad de Guanajuato se quedó a cuatro votos, ya que el resultado fue 18 a favor y 21 en contra.

En su lugar será condecorado otro Romero; pero no el que Juan Carlos hubiera querido: el científico Everardo López Romero, que trabaja en la misma Universidad como académico.

A pesar de que el actual rector, José Manuel Cabrera Sixto, omitió las razones al considerar que se trataba de una decisión interna del Consejo, trascendió que se debió a que los méritos del actual senador del PAN fueron insuficientes.

"Fue una discusión muy abierta, muy madura, argumentos a favor, en contra; un gran número de miembros del Consejo Universitario y después de darse el Consejo esta oportunidad de deliberar y de compartir argumentos de uno y otro lado, se procedió a la votación".

Y fue precisamente la Autonomía que impulsó Juan Carlos Romero Hicks, la que lo dejó sin recibir el Doctorado.

"Esta decisión es precisamente la expresión de los miembros del Consejo (General) Universitario, en ese sentido, claro que es una decisión autónoma del Consejo" dijo el rector José Manuel Cabrera Sixto.

El rector del Campus Irapuato-Salamanca, Ernesto Camarena, también coincidió que es parte de la Autonomía Universitaria.

"Lo que decide la mayoría es lo que siempre va a prevalecer, a final de cuentas tenemos que acatar las decisiones colegiadas.

"La (decisión la) consideramos justa, dentro de los argumentos que se expresaron en el Consejo".

También los estudiantes tuvieron su participación, Héctor Pérez, del CEA, habló de que fue una votación dividida, con argumentos válidos en ambos sentidos.

"Respetamos lo que diga la opinión del Consejo, tienen la última palabra".

Los integrantes del Consejo que apoyaron a Romero Hicks salieron con rapidez, algunos con celular en mano fingiendo una llamada telefónica, otros se escabulleron sin dar la cara: sus rostros eran desencajados, serios, hasta con cierto dejo de enojo.

La lista de los nombramientos aprobados para la entrega de reconocimientos quedaron de la siguiente manera: al Mérito Universitario para las distinciones de Doctor Honoris Causa para Everardo López Romero; nombramiento de Profesor Emérito Marcelino Mangas: José Cervantes Herrera; Medalla Josefa Teresa de Busto y Moya, Xerez y Montoy para Carlos Gracia López, Wayne A. LePori y Samuel E Hayes Jr.

Finalmente la medalla Pedro Bautista Lascuráin de Retana fue para la maestra Ana María Padilla Aguirre.

A las 4:10 de la tarde el Salón estaba vacío. Juan Carlos Romero Hicks seguía en el edificio, en algún lugar, solo que no quiso hablar: estaba digiriendo la derrota.

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