Crónica del desalojo de una nación

Crónica del desalojo de una nación

 

Tres horas bastaron para barrer con el campamento de los profesores, que por cerca de un mes exigieron echar abajo la reforma educativa. Aunque el plantón quedó reducido a escombros, los maestros se reagrupan para decidir los pasos siguientes.

 
DESINFORMÉMONOS
México, DF.  Humean en el Zócalo capitalino montones de ropa abandonada, zapatos sin su par, ollas con el arroz derramado, medicinas, credenciales de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, sillas y anafres aún encendidos. Pasaron dos horas y media desde el plazo que fijó el gobierno federal como ultimátum para que los profesores disidentes desalojaran el lugar –las 2 de la tarde del 13 de septiembre- y las cuadrillas de limpieza del gobierno local ya entran por la avenida 20 de Noviembre. Los policías federales se toman fotografías unos a otros frente al panorama de carpas destruidas y sonríen. La imagen de lo que consideran su victoria. Un pelotón grita su lema: “Servir y proteger al pueblo”, como en una película gringa. Mientras, las persecuciones y enfrentamientos se suceden en las calles del primer cuadro del centro histórico y en el Palacio de Bellas Artes. (Leer más)
 

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