A LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA DE LA UACM, EN OCASIÓN DEL PROCESO DE ELECCIÓN DE LA NUEVA RECTORÍA

 
 
 
 
A un año de haber sido nombrado Rector Interino de la UACM por el Consejo Universitario, estoy a poco tiempo de, tal como comprometí mi palabra, entregar la estafeta en esta etapa tan importante de la vida de nuestra universidad.
 
Debo decir que este año ha transcurrido rápidamente. En el comienzo hubo situaciones críticas que conmovieron la vida universitaria y cultural del Distrito Federal. Nos fue encomendada una función difícil, riesgosa personalmente, que asumí con «temblor y temor» (como diría S. Kierkegaard), evaluada por muchos como suicida. La institución había sido herida profundamente por una conducción desacertada. La legalidad del nombramiento del Rector Interino, puesta en duda una y otra vez, fue probada ante el poder judicial. Ninguna acusación o amparo procedió; no pudieron probar alguna ilegalidad en su origen y procedimiento. La averiada nave de la Universidad, en aguas tormentosas, fue reparada poco a poco; la comunidad universitaria entró lentamente en un clima de diálogo, reconciliación y construcción de consensos que requirió paciencia, racionalidad práctica y argumentación.
 
Deseo que se recuerde lo que enuncié hoy hace un año, desde el primer momento, cuando acepté la riesgosa responsabilidad como un servicio a la comunidad. El pilotear una vulnerable nave en aguas embravecidas exigía un espíritu de ejercicio de poder obediencial: era necesario respetar la voz de la comunidad, creando consensos y vislumbrando salidas creativas para una nueva etapa de la Universidad. Además de su originalidad pedagógica, era necesario apuntalar una posición crítica propia de la descolonización epistemológica, en curso en América Latina y en el sur del mundo globalizado. Pero no es éste el lugar de describir los logros que se han alcanzado, ni las limitaciones de nuestro trabajo, que serán detallados en el informe final de la rectoría interina.
 
Hoy, ante el inicio del proceso de registro de aspirantes para la elección del o la nueva titular de la Rectoría, deseo convocar a toda la comunidad universitaria a aprender del pasado y tomar el procedimiento con toda la responsabilidad que el caso amerita.
 
Por mi parte, velaré porque el proceso se desarrolle en completa autonomía de todo poder político; la UACM decide sus propios actos a través de su máximo órgano de gobierno: el Consejo Universitario. No puede haber ningún condicionamiento ni forma de interferencia política, no lo permitiremos.
 
Tengo plena confianza en que la comunidad sabrá elegir a quien mejor pueda contribuir al fortalecimiento de la institución así como al cumplimiento de sus nobles propósitos y funciones sustantivas. Desde la administración no se impulsará a ningún aspirante; la comunidad deberá expresar con plena libertad y responsabilidad sus preferencias haciendo de este proceso de sucesión un ejemplo de debate académico.
 
Como lo determinó el Consejo Universitario en su convocatoria, quien ocupe la responsabilidad de asumir la Rectoría debería ser un/a académico reconocido en el orden nacional, y mejor aún también en el internacional, para que su figura contribuya a proyectar a la UACM. Debería igualmente tener en su haber una profunda y amplia labor de investigación, en el descubrimiento científico y humanístico, así como obras publicadas y numerosamente referidas. Tendría que ser un/a maestro/a que haya cultivado con sus estudiantes una relación de autoridad intelectual y ética, la que se desprende no del poder sino de los saberes y el compromiso. También debe ser alguien que sepa tejer con los estudiantes relaciones de fraternidad, ésas que se construyen cotidianamente en el aula, el laboratorio o el seminario. Debería, por último, tener un compromiso social con los más necesitados que le permita incluir en su labor académica y docente una postura crítica ante la sociedad.
 
Ese perfil puede encontrarse en académicos del claustro de la Universidad o en otras comunidades académicas en cuyo caso, como lo establece la convocatoria, deberá conocer y estar comprometido/a con el proyecto de nuestra casa de estudios y convertir su nombre y obra en el rostro de la UACM.
 
Que el empeño, la responsabilidad y la unidad de todos los integrantes de la comunidad universitaria se pongan en marcha para que este proceso concluya con la elección de una administración que no sólo continúe con los logros alcanzados, sino que sepa también corregir los errores que seguramente hemos cometido, y sobre todo, que pueda impulsar a mejores metas a la Universidad, conduciéndola por el camino del prestigio que pienso ya ha emprendido.
 
 
Dr. Enrique Dussel Ambrosini
Encargado Interino de la Rectoría

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