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La UACM entre la excelencia y la rebeldía: Segunda Parte

 

La UACM entre la excelencia y la rebeldía

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Hace 98 años…

¡La rebeldía estalla ahora! Expresaron los estudiantes de la Federación Universitaria de Córdoba en 1918. Exigieron la autonomía universitaria, la democratización de la universidad, y cuestionaron el ejercicio de la autoridad en el aprendizaje. Manifestaron que “Las universidades han llegado a ser así el fiel reflejo de estas sociedades decadentes que se empeñan en ofrecer el triste espectáculo de una inmovilidad senil” (Manifiesto Liminar, 1918).

El movimiento estudiantil de Córdoba es un referente histórico de las luchas estudiantiles y las reformas universitarias en el continente. En 1918 proponían la autonomía y la no subordinación para un ejercicio libre en la búsqueda del conocimiento, pero también la democratización de la universidad en dos sentidos:

  1. El anhelo de una universidad popular e incluyente del pueblo y para el pueblo.

  2. La diversificación en la toma de decisiones al interior de la universidad, proponían concretamente un gobierno universitario de estudiantes.

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La rebeldía de hace 98 años influyó en las luchas por la autonomía en las universidades latinoamericanas en las primeras décadas del siglo XX, sin duda, la autonomía es un valor del reformismo universitario latinoamericano. Sin embargo, la lucha por la democratización del espacio universitario ha sido un proceso silencioso y lento.

Por ejemplo, en México las universidades públicas autónomas si bien tienen órganos colegiados integrados por miembros de la comunidad universitaria (entre ellos estudiantes) siguen tendiendo estructuras verticales al mantener órganos como las juntas de gobierno. La elección del rector en la UNAM es un conclave sumamente parecido a la elección del Papa en Roma. La figura de la rectoría es como el sistema político semi-presidencial y opera en casi todas las universidades.

El proyecto político y pedagógico de la UACM retoma las rebeldías de hace 98 años y las hace suyas, intenta construir una universidad autónoma con un gobierno integrado paritariamente por estudiantes y profesores. Por ello afirmo que la UACM está muy lejos de la universidad nacional y más cerca de la Universidad Nacional de Córdoba. Es la rebeldía de la democratización la que más trabajo cuesta a los universitarios sostener y hacer efectiva porque en términos discursivos e identitarios la democratización es un valor sacralizado en la institución y cuesta trabajo mirarla de forma autocritica.

Empero, la dificultad de construir un gobierno universitario como el que tiene la UACM es que tiende a reproducir los problemas de la democracia representativa: la nula participación en los procesos decisorios por parte de los integrantes de la comunidad, la falsa representación de los intereses colectivos en los órganos colegiados, la dificultad de construir consenso y los sistemas de votación a mayoría simple en donde unos ganan y otros pierden, la diversificación de los intereses y las tensiones entre los grupos, etcétera.

La construcción de un gobierno democrático requiere de escucha, de capacidad de diálogo, de construir consensos, de no imponer, y de mandar obedeciendo. La construcción de un gobierno democrático es hacer más que decir. La construcción de un gobierno democrático requiere la diversificación y re significación del poder mismo, desde el aula en las relaciones que se construyen en los procesos de enseñanza y aprendizaje, así como en las estructuras de gobierno.

En la UACM deberíamos preguntarnos y contestar juntos ¿Qué hacemos con estas rebeldías históricas? ¿Cómo resignificamos la autonomía y la democratización en la universidad? Y ¿Cómo lo hacemos sin morir en el intento?

Finalmente, es muy útil la reflexión de Diego Tatian (2012) en su texto la Invención democrática de la universidad, en donde explica que:

Hay que disputar al liberalismo (o “liberismo” más bien) académico -que lo malversó convirtiéndolo en una pura heteronomía del mercado y en un sistema autorreproductivo de privilegios (…).

La Autonomía no equivale a soberanía ni convierte a la universidad pública en un imperio dentro de otro imperio (…) Autonomía no es indiferencia ni autorreferencialidad, sino más bien articulación, intervención, apertura a la no universidad, construcción heterogénea, convergencia política y cognitiva con movimientos sociales, hospitalidad hacia los saberes populares, común formación de redes contra-hegemónicas.

Así concebida, en tanto auto institución democrática siempre por realizar, abierta a cualquiera, para cualquiera, de cualquiera, rehúye sin embargo la tentación de totalidad que nada deja en su exterior. Universidad abierta no equivale a universidad obligatoria ni a universidad total, sino: promesa de felicidad por la sabiduría en común, reino de la libertad contiguo a las necesidades de la vida colectiva, al alcance de quienquiera.

La reflexión de Tatian (2012) invita a plantear las siguientes preguntas: ¿Será que la UACM es un sistema autoreproductivo de privilegios? ¿Cómo hacemos para que la universidad este siempre abierta? ¿Cómo hacemos para construir una autonomía con articulación y vinculación con el afuera? ¿Cómo hacer para que algunos integrantes voraces no quieran homogenizar, sino entender y principalmente respetar la heterogeneidad? ¿Cómo hacer para no morir en el intento y sostener estas rebeldías históricas?

Continuará…

El ancestro más significativo son los rebeldes colonos de Iztapalapa que tomaron la antigua cárcel de mujeres para convertirlo en Casa Libertad y es que ellos querían una escuela para sus hijos.

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