¿Amar o depender?

 

 

En la entrega anterior hablamos de lo que implica el amor, en esta ocasión realizaremos un análisis del libro ¿amar o depender? (Riso, 1999), nuestro enfoque principal es encontrar los mecanismos que permitan “superar el apego afectivo y hacer del amor una experiencia plena y saludable” (Riso, 1999, p.1), en otras palabras cómo evitar confundir el amor con la dependencia.

 

Para comenzar es importante decir que el apego afectivo se entiende como la dependencia psicológica hacia la pareja, en el sentido de ser considerado una adicción, una "super-sustancia" (placer/bienestar más seguridad/protección) (Ibid., p.16.) que se requiere para estar bien emocionalmente provocando una sensación de aparente felicidad. Sin embargo detrás de esto, lo único que existe es miedo e incapacidad de perder ese afecto que nos brindan las personas, evitando así cualquier sufrimiento o frustración.

 

Las relaciones de dependencia puede traer implicaciones en la salud de las personas ya que “El apego enferma, castra, incapacita, elimina criterios, degrada y somete, deprime, genera estrés, asusta, cansa, desgasta y, finalmente, acaba con todo residuo de humanidad disponible.” (Ibid., p.10.). Cuando sentimos apego por alguien nos despersonalizamos, dejamos de ser nosotros para complacer a la otra persona, dejando de lado nuestros sueños y metas por miedo a que estos no sean aprobados por la pareja. Por esta razón es importante fomentar relaciones saludables en las cuales se ame sin ser esclavizado, creando relaciones de desapego a partir de la independencia, la no posesividad y la no adicción.

 

Para alcanzar lo anterior necesitamos trabajar en la inmadurez emocional, la cual “implica una perspectiva ingenua e intolerante ante ciertas situaciones de la vida, generalmente incómodas o aversivas.” (Ibid., p.10.), esta inmadurez es fundamental para que exista el apego, por lo que sería importante preguntar si se vive en una de estas situaciones. En el texto se mencionan tres de las manifestaciones más importantes de la inmadurez, con el pensamiento central en cada una de ellas.


 

1. Bajos umbrales para el sufrimiento o la ley del mínimo esfuerzo: “No soy capaz de renunciar al placer/bienestar/seguridad que me brinda la persona que amo y soportar su ausencia. No tengo tolerancia al dolor. No importa qué tan dañina o poco recomendable sea la relación, no quiero sufrir su pérdida. Definitivamente, soy débil. No estoy preparado para el dolor”. (Ibid., p.11.)

 

2. Baja tolerancia a la frustración o el mundo gira a mi alrededor: “No soy capaz de aceptar que el amor escape de mi control. La persona que amo

 

Rosa Zamudio

Servicio Social de la Licenciatura en Promoción de la Salud

Casa Libertad

debe girar a mi alrededor y darme gusto. Necesito ser el centro y que las cosas sean como a mí me gustaría que fueran. No soporto la frustración, el fracaso o la desilusión. El amor debe ser a mi imagen y semejanza”. (Ibid., p.13,14.)

 

3. Ilusión de permanencia o de aquí a la eternidad: “Es imposible que nos dejemos de querer. El amor es inalterable, eterno, inmutable e indestructible. Mi relación afectiva tiene una inercia propia y continuará para siempre, para toda la vida”. (Ibid., p.16.)

 

¿Cómo podemos disminuir las relaciones de apego? Para trabajar en ello, existen tres principios que permiten desarrollar una actitud anti-apego, refiriéndonos a relaciones que promuevan la independencia y la madurez afectiva, en la cual la vida no solo se centre en el bienestar de la pareja, sino en el crecimiento interior para que no exista una despersonalización del ser. Los tres principios son: exploración, autonomía y sentido de vida.

 

1. Exploración; este principio es importante, ya que, el explorar nuestro entorno nos permite conocer nuevas cosas, lugares, personas, etc, que nos sacan de la rutina y que incluso puede ser un punto a favor de las relaciones, ya que si conoces cosas nuevas, podrás entablar nuevas conversaciones y  así salir de lo trivial. El principio de la exploración “exalta tu juventud y tus ganas de vivir. Un individuo activo y dispuesto a vencer la rutina no creará tan fácilmente dependencia ni apegos. Será capaz de amar, pero no resistirá las ataduras” (Ibid., p.31.). Porque al descubrir nuevas cosas, la persona no centra su atención en un solo punto, en este caso la pareja. Los cambios ya no le son tan difíciles de aceptarlos, no provoca ni miedo, ni frustración, por lo contrario al desarrollar la exploración ahora estos, producen la sensación de sorpresa, curiosidad, novedad, asombro, interés, etc.

           

2. Autonomía; ayuda a adquirir confianza en uno mismo, perdiendo así, el miedo a la soledad, siendo libre sin dañar la integridad de otras personas, para ser libre es necesario mencionar tres atributos psicoafectivos: el primero de ellos la defensa de la territorialidad; es indispensable que en una relación existan límites, en los cuales cada uno tenga su privacidad, de tal forma que no se tengan que contar todo lo que hacen o dejan de hacer. En segundo lugar al rescate de la soledad; la cual es una oportunidad para conocerse uno mismo, disfrutando de la tranquilidad, crecer interiormente, sin preocupación de que te amen y por último la autosuficiencia; romper con esa cadena que te impide tomar tus decisiones es fundamental para ser libre y autónomo es decir, no necesitas la autorización de una persona para poder realizar las actividades que desees. “El principio de autonomía te enseña a ser independiente. A ver por ti mismo sin convertirte en antisocial. Te muestra el camino de la emancipación psicológica y afectiva.” (Ibid., p.38.)

 

3. Sentido de vida; para comprenderlo     mejor este se divide en dos dimensiones. La primera es la autorrealización  la cual se refiere a “la capacidad de reconocer los talentos naturales” (Ibid., p.39.). La segunda es la trascendencia que significa “tomar conciencia (darse cuenta) de que soy; posiblemente, mucho más de lo que creo ser.” (Ibid., p.40.). Estas dimensiones nos ayudan a promover maneras sanas de relacionarse afectivamente, ya que, cuando una persona se encuentra realizando su verdadera vocación esta se vuelve menos insegura y posesiva, provocado por la pasión de realizar sus actividades.    

 

Por último es indispensable trabajar con el realismo afectivo, que no es más que ver la relación de pareja como es, sin distorsiones, engaños o justificaciones, abrir los ojos a la verdad y no a la ilusión. El autoengaño puede agrandar las virtudes y empequeñecer las deficiencias, por eso es importante no cegarse y sobre todo no justificar a la pareja, un error que comúnmente cometemos. ¿Cuántas veces no hemos justificado a nuestra pareja con nuestros familiares, amigos, conocidos, etc.? la relación no se trata de hacer ideales, sino de vivir en la realidad. Es evidente que no hay una receta para formar una pareja perfecta e incluso es posible que esta no exista.

 

Si desde pequeños se nos enseñara que las relaciones no se basan en el autocontrol, los celos, y la posesión o que el hecho de amar a alguien no implica ser correspondido, se podría disminuir la violencia en la pareja. Estamos formados por todo lo que se nos enseña desde pequeños, por lo que de cierta forma podríamos repetir patrones, es decir, si vivimos en un círculo en el que existe violencia o autocontrol, en determinada edad estos comportamientos hacia o desde la pareja son normalizados, es decir, no se les ve mayor problema.

 

Sin embargo estamos en un error, ¿Porqué repetir algo que no te hace bien?, que no te hace feliz, algo que no es saludable, ¿porqué no mejor pensar en aquellas situaciones que te disgustan, que te causan emociones negativas?, ¿acaso no sería mejor trabajar en ella para  no reproducirlas, para no repetir esos patrones? tratar de ser mejores  personas, no solo con la pareja, también en el hogar ¿y porqué no? ser mejor en sociedad.


 

Bibliografía

Riso, W. (1999). Amar o depender. Cómo superar el apego afectivo y hacer del amor una experiencia plena y saludable. Editorial Norma. Bogotá.

 

 

Rosa Zamudio

Servicio Social de la Licenciatura en Promoción de la Salud

Casa Libertad

 

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