CERTIDUMBRE, LEGITIMIDAD Y LEGALIDAD

Muy caro nos ha salido en la UACM la construcción de la democracia y la elección de rectores. Hemos desatendido al Consejo Universitario, órgano de gobierno y pieza central de la autonomía universitaria. Basta hacer un balance de la actual gestión para darnos cuenta de que dejar en manos de los representantes la decisión última de elegir al representante legal de la institución y su administrador, no ha rendido frutos y ha lesionado la gobernabilidad y las finanzas de la UACM. Basta ver el informe que hace apenas unos meses se presentó, para darse cuenta de la falta de liderazgo y capacidad que han caracterizado a la presente administración. Pero de ello somos todos responsables en alguna medida y si no recomponemos el rumbo ahora, la situación puede empeorar. Y no es la primera vez que pasa, en la elección de Orozco un representante de San Lorenzo se negó a votar en el sentido que claramente le señalaron los profesores de ese plantel.

Ayer en la sesión del Pleno del Consejo Universitario se aprobó una convocatoria para elegir rector que no nos garantiza que la situación mejore. Pero no sólo fue eso lo que se discutió. A lo largo de más de dos horas desfilaron en el foro universitario quejas sobre la manera en que se está operando desde la administración: la asignación de recursos insuficientes para Casa Libertad y Cuautepec; la crisis de sanidad y servicio del comedor del plantel con mayor número de estudiantes, San Lorenzo Tezonco; y la publicación de un Catálogo de Puestos Genéricos que se pretendió aprobar sin siquiera consultar con el sindicato. Estas fallas graves probablemente son efecto de que el único proyecto y preocupación que parecía importante en los últimos dos años a esta administración fue “echar a andar” el plantel Magdalena Contreras; proyecto que fue mal hecho, que tiene una infraestructura insuficiente, y al que se pretende asignar más recursos que a los planteles en los que hay obras inconclusas: se ponen por encima las afinidades personales y los compromisos políticos con el exterior, y las necesidades de la universidad y su comunidad verdaderamente no les importan. Evidentemente no dan una, y hasta sus aliados políticos los atacan. Debo decir que en su momento manifesté mi deseo de que mis representantes en el CU votaran por esta persona. Me siento arrepentido y traicionado.

La elección de los rectorados anteriores efectivamente tuvo efecto con Consejos Universitarios incompletos en su representación (había no pocas vacantes). Si presento arriba algunos pocos ejemplos de las deficiencias de esta administración no es para hacer escarnio de una persona que se nota que lo que quiere es ya irse. Lo digo para no volver a cometer el mismo error. La rendición de cuentas, por cierto, es también un pilar de las democracias modernas que hemos desatendido.

Por ello era muy importante tomar en cuenta la petición de la carta firmada por más de 1500 miembros de la comunidad académica de la universidad y leída y presentada ayer en el pleno, para precisamente dotar de certidumbre, legitimidad y legalidad a la elección del rector.

El Consejo Universitario, en su actual conformación, no da certidumbre pues se bloqueó la iniciativa de elegir las vacantes en lo que va de esta legislatura, por ello se pide que se consulte a los sectores por plantel y colegio no representados. Para que se oiga la opinión de todos. Se pide auscultación en urna y que éstas sean vinculantes. Eso fue lo que se desoyó, ignoró y despreció ayer en el Consejo Universitario. La Convocatoria se leyó completa, pero sólo hubo una ronda de diez participaciones. Cuando se votó si ya estaba suficientemente discutida, se decidió por un solo voto de diferencia que sí. Acto seguido se votó completa la convocatoria no obstante que la consejera Pilar Padierna pidió desde un principio un formato para discutir el documento, y que el voto fuera nominal, mociones que fueron ignoradas por el moderador de la mesa, o sea el rector. Él mismo ni siquiera se atrevió a decir que se estaba votando la Convocatoria para elegir rector, simplemente dijo que se estaba votando el punto dos del orden del día. Evidentemente había consejeros que no sabían o que no podían explicar lo que estaban votando. Esta convocatoria es ilegítima.

El artículo 13 del Reglamento del Consejo Universitario, en su fracción VII mandata a los consejeros a consultar a la comunidad y a recoger sus iniciativas para llevarlas al CU, lo cual da clara legalidad a la intención de hacer vinculante las consultas para la elección y obliga a los representantes a respetar el voto de la comunidad. No son pocas las naciones y organismos políticos que han regresado al uso de plebiscitos y referéndums para tomar decisiones de gran calado. Aunque el representante está obligado a informar y consultar, ciertamente no se puede hacer en todos los asuntos; sin embargo en este caso, por la experiencia histórica de las elecciones de rector, por el pasado reciente, la ocasión lo amerita. Ojalá que no dejemos pasar la oportunidad de mejorar.

Ángel Trejo

Consejero Académico Universitario

13 de febrero de 2018

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