A la comunidad Universitaria: Dra Tania Rodríguez Mora

Ciudad de México, 18 de mayo de 2018

A la comunidad universitaria:

El proceso de recambio de la Rectoría se presentó como una oportunidad para que discutiéramos y definiéramos el rumbo que nuestra casa de estudios debería tomar. En el transcurso de estos meses nos dimos cuenta de que, pese a la idea recurrente de que el desánimo y la apatía son la pauta normal en nuestra vida institucional, muchos universitarios demuestran activamente su genuino interés por ella. Por eso es tan indignante que hoy se intente arrebatar esta oportunidad.
A muchos nos pareció importante que desde un inicio las reglas de elección del rector fueran claras e incluyentes para que esa decisión no quedara atrapada en la desgastada dinámica del Consejo Universitario que, debido a su incompleta composición, no representa a todos. Más de 1500 universitarios propusieron al Consejo opciones transparentes de consulta y auscultación con el fin de dar legalidad y legitimidad a la elección. El objetivo era construir, para bien de todos, una Rectoría fuerte, con autoridad moral y que estuviera por encima de los grupos e intereses.
El reglamento electoral vigente preveía la construcción de órganos electorales que podía dar certidumbre al proceso y la posibilidad de una consulta de preferencias en caso de que hubiera más de tres candidatos. En ese contexto nos pareció importante participar para garantizar que ese ejercicio se realizara y la comunidad pudiera expresarse directa y libremente. Las jornadas de presentaciones con los siete candidatos, previas a la consulta, fueron una oportunidad valiosa para contrastar diagnósticos y propuestas en un ambiente universitario y, fundamentalmente, para que la comunidad expresara sus preocupaciones e identificara los retos que enfrentamos. En conjunto, fue un ejercicio notable por la participación y la civilidad mostrada por todos. Expreso mi reconocimiento a los y las compañeras que participaron en los órganos electorales haciendo un trabajo pulcro e institucional.
La participación en la consulta de preferencias fue un signo del interés de la comunidad en la elección de rector y de nuestra pluralidad. Ese 44.48% de los votos, que constituye una mayoría, representa una voluntad política a favor de un proyecto de universidad donde quepamos todos, que exige dignificar nuestras relaciones y construir juntos una UACM más fuerte, de la que podamos sentirnos más orgullosos. Agradezco y me siento infinitamente honrada con la confianza que me han brindado.
A la consulta de preferencias siguió el proceso auscultación a la que por ley estaban llamados los consejeros. Mi reconocimiento a las y los consejeros que, incluso en contra de sus propias preferencias, decidieron su voto junto con sus comunidades y dieron ejemplo de ética y responsabilidad. En donde ese proceso fue transparente, la tendencia expresada en la consulta de preferencias se ratificó.
Lamentablemente, un grupo de consejeros decidió no escuchar los insistentes llamados de la comunidad y prefirió desvincularse de sus representados, desvirtuando un proceso que había sido participativo y democrático. Su actitud en el pleno fue una clara provocación a la comunidad, dañó institucionalmente a la Universidad y ha agraviado a un amplio grupo de universitarios.
Sin embargo, al intento de abuso y cerrazón se respondió con voces que llamaron insistentemente a una salida institucional: reponer el proceso de auscultación y así generar las condiciones para que, particularmente, el sector estudiantil pudiera ver reflejada sus preferencias en los votos en el consejo. No se atendió el llamado.
De igual forma, desde distintos espacios se exhortó al candidato Galdino Morán a no servirse de un proceso que claramente iba en contra del espíritu democrático y de civilidad que habíamos construido, y que ensombrecería su posible designación como rector. Lastimosamente tampoco escuchó y ha decidido imponerse.
A la cerrazón, los grupos políticos que se articulan para apoyar la candidatura de Galdino Morán sumaron una andanada de virulentos ataques y descalificaciones a los estudiantes y profesores que expresaron su indignación ante el intento de pasar por sobre las preferencias mayoritarias de los universitarios. El nivel de estridencia de los insultos y mentiras que estas personas han circulado en redes sociales está en proporción directa con el tamaño del abuso que quieren cometer. Sus palabras y su tono hablan de la calidad moral de quien las enuncia, no de nosotros.
Ante las descalificaciones y la cerrazón se respondió nuevamente con propuestas. De manera notable, un amplio grupo de estudiantes de todos los planteles y colegios organizó un nuevo proceso de auscultación que permitió la participación libre de los universitarios. Resulta esperanzador y refrescante constatar cómo los valores universitarios y las prácticas democráticas se arraigan en el sector estudiantil. Su actuar dio un cauce a la indignación y la convirtió en una acción organizativa y política que nos dignifica a todos. Gracias por el ejemplo.
Hoy es muy probable que, pese a todos los llamados, este grupo de consejeros designe a Galdino Morán como su rector. Será un grave error ir en contra del sentir de la voluntad mayoritaria de los universitarios. Si persisten en su intento tendremos a un Consejo Universitario en franca crisis de representación y a una rectoría débil, sin legitimidad y sometida a los intereses de grupo y de facciones. No nos merecemos este desenlace.
Con muchos otros, hice un llamado a que la indignación no nos desborde. Es en nosotros en quien cabe la sensatez, pero ello no significa que avalemos y guardemos silencio ante un atropello de esta envergadura. Estamos firmes en nuestros principios democráticos y actuaremos en consecuencia.
No nos arrebatarán la esperanza y mucho menos nuestra voluntad por seguir construyendo nuestra universidad. El principal garante de la UACM es una comunidad organizada, democrática, generosa. Hoy ratificamos que esa comunidad existe, está viva y cuidará la casa común.
Compañeros, compañeras, la UACM se construye desde muchos espacios, ocupémoslos todos y desde ahí defendamos lo que desde las comunidades aparece como un programa mínimo y urgente:
Transparentemos el uso de los recursos de la universidad. No permitamos que la opacidad continúe y dé cobijo a prácticas corruptas. Exijamos cuentas claras y la clarificación y terminación de las obras en curso.
Dignifiquemos nuestras relaciones comunitarias y laborales, lo que supone: que los trabajadores administrativos cuenten con criterios claros y justos de homologación. No más arbitrariedad. Estemos todos observantes de que el control de la administración no signifique un botín de puestos y prebendas. Asimismo, las y los profesores debemos asumir como una tarea urgente la elaboración del Estatuto de Personal Académico. No podemos permitir que el discurso de odio en contra de los académicos, que un pequeño grupo se ha encargado de repetir, nos ponga en riesgo y atente contra nuestra dignidad. La gran mayoría de los estudiantes y profesores trabaja en conjunto fortaleciendo la vida académica. Atendamos y corrijamos lo que haya que corregir y no permitamos que ese discurso envenene nuestra vida comunitaria.
Necesitamos consensuar nuestras Normas de convivencia y echar a andar la Defensoría de los Derechos Universitarios. De igual forma, existe un consenso mayoritario para que se erradique el consumo de alcohol y drogas en los planteles de nuestra casa de estudios. Hagámoslo realidad. Tenemos que cuidarnos y cuidar la casa común.
Desde ahora vale la pena decirlo: no vamos a tolerar que ningún miembro de la comunidad sea violentado por sus posiciones políticas. Hacemos un enérgico llamado a que no se intente desde la administración saldar cuentas con sus críticos.
No demos un paso atrás en garantizar que el protocolo de erradicación de la violencia de género se mantenga. No al acoso, no a la discriminación de las mujeres en la UACM.
Trabajemos con mayor empeño en fortalecer la vida académica de la Universidad. Nos merecemos sentirnos orgullosos de ella.
Hoy es un día duro en la historia de la UACM. Un pequeño grupo intenta imponerse sobre una comunidad. Nosotros les decimos que no será así. La razón y los principios prevalecerán en nuestra universidad. Ningún acto burocrático terminará con la voluntad política de una comunidad viva. Que no haya espacio para la desilusión, pues los más hemos actuado con respeto, dignidad y compromiso con la UACM. La falta es de otros.
Vamos adelante a seguir construyendo nuestra querida universidad. Hemos ganado mucho; mucho más de lo que ahora pensamos.
Nada humano me es ajeno.

Tania Rodríguez Mora

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