Dos hombres beben cerveza dentro de un coche

Basado en un escrito de Novalis Ofterdingen.

Dos hombres beben cerveza dentro de un coche estacionado frente a un condominio en la colonia del Valle. 
Hablan sin parar, ejercitando (según ellos) el arte de tener razón y de burlarse sin piedad, pero sin mala fe (como casi siempre sucede), de todo aquél que muestra su falla: el vecino maricón de mierda, el otro vecino que llega con una chava bien buena en un spark (lo que le hace merecedor de la venganza borracha). En fin. El brebaje hace su efecto y uno de los hombres, inmaduros, ingeniosos y ebrios, debe mear de manera incontestable (I want a peeee). Baja caminando (si es que balancearse levemente en un eje inexistente, es caminar). Manipula el zipper de la bragueta; la satisfacción de vaciar el tanque comienza a inundarlo, de pronto, en sentido contrario a la calle, un auto con las luces apagadas hace su aparición. El hombre lo mira, de soslayo, pero contundente. Entonces emprende la graciosa huída.

Te quedas en el auto, buscando un track para musicalizar el banquetazo chelero. Alzas la vista; tu amigo literalmente corre (se habrá abrochado el zipper del pantalón? tiene diarrea?) Volteas a la calle. Un auto con luces apagadas. De torretas apagadas. 
Mierda, es la policía.
En 3.14.16 segundos el six se desvanece bajo el asiento. Suena en tu cabeza el opening de la fiesta taurina.
La patrulla, sigilosa, se acerca. Al estacionarse al lado del vehículo en contrasentido ilumina con una lampara de led tu rostro de borracho. Tu broder, en menos de un suspiro ya se metió al resquicio del edificio.
Con los ojitos entornados, ves a la policía entre las sombras.
"Buenas noches mi joven, ¿qué están haciendo?"
Quieres contestar. "No pus" 
"No lo oí mi joven"
Here comes the small bull, o como diría Pedrito Infante "Toriiito"
"No pus"
Suena una llamada, después un mensaje. Dice: Bájate wey y vente para la casa. Silencio. Los patrulleros no tienen paciencia. Hacen el Click del seguro de la puerta. Viene una revisión y celda segura.
Entonces te inspiras. Como espinaca de popeye la chela hace efecto: la idiosincracia mexicana hace su aparición de la nada. Recuerdas a Lupita D'alessio:
"Oficial, ese hombre que usted ve ahí,
tan atento y arrogante"

"¿Perdón mi joven?"

"Que ese hombre que usté ve ahí,
un estúpido engreído, 
egoísta y caprichoso, 
un payaso vanidoso 
inconsciente y presumido 
falso enano rencoroso 
que no tiene corazón"

"¿Perdón???" dice el oficial.

"Que ese cabrón me dejoooooo me dejooooooo malditooooo arréstelo, lléveselo preso"

Los policías se miran. Dice uno, escuetamente "problemas de pareja"

Mientras la patrulla se aleja, suena, casi con claridad, el respetable: OOOOOOOOOOOOOOOLLLLLLLLLLEEEEEEEEE!!!!!!!
OOOOOOOOLLLLLEEEEEEEEEEEE!!!!!!!!
OOOOOOOOLLLLLLEEEEEEEE!!!!!!!!!

Rabo y oreja.
Salida en hombros.


True story…

https://www.youtube.com/watch?v=-eUJt8KsGSE

 

 

 

 

D.R. Orfeon Records
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