Compañero de la UACM Marduk Hernández detenido y encarcelado injustamente.

Compañero de la UACM Marduk Hernández detenido y encarcelado injustamente.



Exposición de Hechos:

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri (padre del indiciado)

1. Pasadas las 23:00 h del viernes 15 de marzo de 2013, mi hijo Marduk Chimalli Hernández Castro, es detenido por la policía a unos 200 m antes de llegar a su domicilio, luego de haber acompañado a su hermana a tomar el transporte colectivo.

2. Se le imputó el responder físicamente a ciertos rasgos de una persona que en ese momento se buscaba, y que se hacía para que la persona ofendida llegase a la identificación. En el intervalo en que dicha persona llegaba, mi hijo se comunicó telefónicamente conmigo, acudiendo yo en su auxilio. Cuando llegué a lugar se dio la misma información, manifestándome la policía que la mujer afectada decía reconocerlo como la persona que lo agredió, que tendríamos que ir a la Delegación a “aclarar la situación”.
3. Accedí a ello, en el entendido de que allí mismo se aclararía su situación, sin embargo al llegar a las instalaciones de la Agencia del Ministerio Público N° AZ-3 (a un costado de la Delegación Azcapotzalco) a él lo encerraron en un apartado al interior de dichas oficinas, nunca se nos pidió nuestra declaración, ni hubo ningún procedimiento de aclaración ; por lo que me presenté con la ofendida tratando de hacerle ver la confusión, manifestando ella ciertamente su duda, su esposo comentó que ella era psicóloga, por lo que enfaticé el hecho de que ella entendería perfectamente bien que en las circunstancias dadas, no podía afirmar sin duda una identidad, lo cual, aceptó, objetando, no obstante, que “habían ciertos rasgos de parecido” aún cuando nuna mencionó cuales eran esos rasgos más que: a) ser hombre, y b) vestir un “pants” azul con blanco). No obstante, presionada por su esposo que la inducía a sostenerse en su acusación, “porque ya estaban hartos de les estuviese sucediendo ese tipo de cosas”, no accedió a desdecirse ante el Ministerio Público.
4. Ya durante la primeras horas de la madrugada la ofendida hizo su declaración, y horas más tarde mi hijo hizo la suya, ambas en las mismas condiciones:
a) por parte de ella, el haber sido asaltada en la Av. Clavería esquina con Nubia unos instantes antes de que circulara por ese punto una patrulla a la que de inmediato pidió auxilio, pudiendo señalarle aún incluso físicamente al asaltante (según la declaración de ella y también de la policía), dándose la policía en su persecución sobre la Av. Clavería, “teniéndolo a la vista” (según declaración de la misma policía), e incluso observando éstos cómo el sujeto arrojaba lo robado a las azoteas de las casas (sin precisarse cuáles);
b) por parte de mi hijo, su inocencia, pues transitaba por la Av. Heliópolis luego de haber ido a dejar a su hermana a tomar el transporte colectivo, siendo detenido en la esquina de esta Av. Heliópolis y Nubia, paralela, y distante cinco calles del lugar de los hechos, a unos 200 m antes de llegar a su domicilio.
5. Al día siguiente, sábado 16 de marzo, por la tarde, la ofendida se presentó nuevamente en la Agencia del Ministerio Público, y en el diálogo con nuestro abogado, manifestó su error y estuvo dispuesta a retractarse, pero el M.P. ya no se lo permitió, argumentándole a ella sentenciadoramente que se convertía en delito de falso testimonio, razón por la cual la causa se siguió de oficio, sin tomar en cuenta ninguna parte de la declaración de mi hijo, considerando plenamente como cierta la acusación de la persona robada.
Sin que a mí se me tomase declaración, ni a nadie más, por la noche del sábado 15 de marzo mi hijo fue trasladado al Reclusorio Norte, sin que se nos avisara, a pesar de encontrarnos sus padres allí.
6. A mi hijo no se le encontró huyendo, no ofreció resistencia alguna, ni le fue encontrado objeto alguno producto del robo, y a pesar de haber presentado constancias de estudios, documentos que acreditaron su domicilio, se le consideró como responsable de lo que se le estaba acusando.
7. Tanto sobre la Av. Clavería, lugar de los hechos, como sobre la Av. Heliópolis, de tránsito de mi hijo, existen cámaras de videograbación, cuya información fue solicitada a al Ministerio Público para que se recabaran pruebas a favor de mi hijo, no obstante dicha autoridad negó la existencia de las mismas pese a que le fueron presentadas fotografías y números de las mismas que mi familia se dio a la tarea de identificar:
a) Cámara N° 4551; Clavería e Irapuato (tránsito de la ofendida).
b) Cámara N° 1261; Heliópolis y Texcoco (tránsito de mi hijo).
c) Cámara Tránsito Vehicular; Glorieta de Camarones.
Adicionalmente se identificaron dos cámaras más:
d) Cámara Interna; centro comercial Oxxo, que la ofendida da como referencia de los hechos.
e) La de la empresa de seguridad privada SIGMA ubicada en Av. Clavería y Nubia.
8. Una vez que mi hijo llegó al reclusorio norte, lo despojaron de su ropa y zapatos, asignándole el vestuario mínimo de allí, como son pantalones, una camisa y unas chanclas de baño, a pesar de que en esos días las temperaturas fueron bajas sobre todo en la noche y mi hijo no disponía de cobija alguna o ropa más abrigadora, quedando expuesto a que otros internos le despojaran con violencia de lo que quisieran pues la “vigilancia” que tienen hace caso omiso de todas las arbitrariedades a que está expuesto como cobro en dinero por cada una de las acciones imprescindibles que allí se realizan: el pase de lista (si no tienen 10 pesos los golpean), pasar por la comida que es de pésima calidad pues la mayoría de las veces está descompuesta, por usar dormitorio (cuando no tuvo 10 pesos durmió afuera), si tiene visita, a pesar de que nosotros aportamos en cada revisión dinero (y son como cinco revisiones –a nuestra persona, lo que llevamos, la entrega de nuestra credencial, la revisión de sellos, etc-), por llamarlo debemos entregar dinero, a él le cobran también después de que nos vamos, al anotarnos como su visita entregamos 10 pesos cada uno.
Al estar mi hijo haciendo alguna labor encomendada es objeto de empujones, patadas o pisotones, él y los otros reclusos son obligados a llamarle madrina o papá a las personas que tienen más antigüedad allí, y a ellos también hay que darles cooperación obligada, a cambio de un trato soez y despótico; en fin, que es una suma de maltratos y arbitrariedades que está viviendo mi hijo junto con todos los que llegaron con él por ser los de más reciente ingreso, estando su salud en riesgo e incluso temo por su vida, pues la agresión a todos los niveles en ese medio se manifiesta con plena crudeza aparte de lo que no observamos y que viven diariamente.
9. TODO LO ANTERIOR MI HIJO LO ESTÁ VIVIENDO A PESAR DE NO HABER COMETIDO DELITO ALGUNO, PUES ÉL NO ESTUVO EN EL LUGAR DONDE SE COMETIÓ EL ASALTO QUE LE ADJUDICAN, ya que él sólo se dirigía a su domicilio.

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