Oficio de la Contraloría

Como muchos ya saben, encontré en la puerta de mi casa anoche un oficio de la Universidad, pegada a la puerta de mi departamento, con el contenido difamatorio visible, por un mensajero o "notificador" que se identifica como Oscar Ignacio Ruíz Reyes. (Si alguien lo conoce, favor de explicarle lo indigno e indignante de lo que hace.) Vivo en planta baja y todos los vecinos pasan en frente de mi puerta para llegar a sus hogares.

Antes, (junta aclaratoria falsamente llamada de conciliación, 16 de enero) como muchos más ya saben, pasé por un proceso amañado con el Abogado General para despedirme por supuestas agresiones a dos integrantes del CU: Julio César Chávez Bravo–provocador, difamador y pre-candidato a una diputación federal en Ecatepec (Distrito 17) en violación de la normatividad del CU y de otras leyes, ya que está mintiendo en el IFE o en la UACM: ¿Vive en el D.F. o en Ecatepec?–y Gloria Luz Alejandre, que con mi caso se perjura por  tercera vez, por lo menos. (Véanse los casos de Alberto Benítez y del intento de culpar a universitarios por un pleito con una vecina.)

Al encontrar esta notificación de la Contralora, me pareció raro su deseo de rematarme. Parece que no saben si estoy despedido. Yo tampoco lo sé. Sólo sé que tengo mi carga usual de clases y que tengo dos grupos con más de 45 estudiantes. Unos preguntan por qué le hago ese favor a la Universidad, de opacar su falta de planeación en cuanto a cursos de idiomas cuando ya no me pagan. La respuesta, obviamente, es que la rectora y sus funcionarios no son la Universidad, nosotros no somos; ellos son efímeros.

Dejemos el preámbulo y vayamos al asunto: me requieren este martes, es decir, me dan 1.2 días hábiles para preparar la defensa. Durante el día, no tuve tiempo para preparar mi defensa. Ahora he terminado con mi última clase y aquí estoy. Me he sentido mucho más enojado que durante el proceso, igualmente kafkiano, del Abogado General. Pretenden, como verán, "inhabilitarme" como servidor público. Eso significaría nunca poder trabajar en una instancia pública en México. Y todo lo que están haciendo es un intento no tan velado de forzarme a salir del pais. Desde abril del año pasado, he denunciado la xenofobia de la rectora y su grupo en la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal. (Envío documentación a quien la pide.)  (Y no soy muy fan de las instancias privadas, que digamos.) Y ¿por qué? Como dice Claudio Albertani, porque envidian mi capacidad atlética y porque otro consejero, Marco Trejo, se siente mal porque en octubre (apenas recuerdo) critiqué, como casi todos sus representados en el área de Promoción de la Salud han hecho, su desempeño sumiso y autoritario en en Consejo (y en dondequiera). Marco es  casi el único orozquista que tiene más de dos años en la Universidad. Me conoce y no tiene para qué correr a una instancia autoritaria para expresar su desacuerdo conmigo. Cuando lean el anexo, verán que no especifican cuál fue mi supuesta "falta de respeto" a Marco.

Tendré que suspender una clase otra vez por lo mismo, cosa que me duele mucho hacer, y cosa que da gusto a los nuevos tecnócratas a cargo de nuestra universidad, para quienes los derechos educativos no significan nada.

Otra vez pido que quienes puedan me acompañen en el Plantel del Valle este martes 7 de febrero. Conque son dos quejas, son dos citas: una a las 11 y una a la 1. Ayudo mucho al estado de ánimo de los que estamos sujetos a estos procesos contar con la presencia de amigos y compañeros. Espero ver a los que puedan. Prefiero que estemos a partir de las 10. (Av. San Lorenzo 290, Metro Zapata.) Sugiero una protesta semi-silencia y creativa: con pancartas pero sin ruido. De paso vayan saloneando en ese plantel, donde se dicen que casi nadie lo hace. Pueden hacerlo con base en las 4 demandas de la Asamblea Universitaria:

1. Reinstalación inmediata de todos los depedidos, cancelación de todos los procesos abiertos contra trabajadores y cese al hostigamiento laboral.
2. Ninguna reforma académica hasta el Congreso Universitario.
3. Relevo del Segundo Consejo Universitario en tiempo y forma.
4. Renuncia o destitución de Esther Orozco.

Lo único positivo que puedo decir es que he encontrado a unas personas éticas y competentes para asesorarme y que están dispuestas a sacrificar una parte de sus noches y fin de semana para ello. Y otra vez he encontrado la solidaridad y la indignación constructiva de muchos universitarios que nunca olvidaré.

Gracias y siéntanse con la libertad de contactarme por cualquier razón.

John Hazard

 

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