Carta abierta al Prof. Juan Luis Martínez Ledesma:

 

 

 

Fabiana Medina

 

No he cruzado nunca palabra con usted y no lo conozco más que de haberlo visto de lejos una o dos veces, pero en virtud de que en su correo del 8 de febrero alude directamente a mi persona, es que me tomo la libertad de contestarle, igualmente, de manera personal.

 

No voy a referirme a la forma en que difama a los simpatizantes de nuestra planilla Autonomía Sindical atribuyéndoles expresiones que a nadie constan y que usted suelta impunemente. Más bien contestaré a los dichos que usted expresa en su correo y en los cuales, a pesar de lo imbricado de su texto, puedo identificar tres aspectos sustanciales que merecen una reflexión de mi parte: 1) la acusación que usted me hace; 2) lo que usted llama la ilegalidad en torno a la revisión salarial por parte de Autonomía Sindical; y 3) nuestro compromiso con la palabra empeñada.

 

Usted me acusa de que no pago cuotas sindicales y de que intento robarle a los demás. Yo no sé si usted tiene una clara dimensión de la gravedad de su dicho.

 

Dejando momentáneamente de lado las cuestiones legales que subyacen y se implican en tal afirmación, quisiera pensar que usted y yo somos absolutamente conscientes de que las cuotas de los sindicalizados no son ni de una persona ni de un grupo de personas sino del sindicato, y sirven para el funcionamiento y desarrollo de la actividad gremial en beneficio de los miembros del sindicato. En ese sentido y como muestra de mi buena fe, creo que su indignación está muy mal encaminada, porque usted y yo sabemos que en el caso del SUTUACM esas cuotas están ilegalmente en manos de una persona concreta y del patrón. De tal manera que me parece estupendo que usted se preocupe de que yo pague mis cuotas (lo cual hago, a pesar de que no se me descuente y tengo todos los comprobantes bancarios que lo demuestran), pero más debería preocuparle que quienes retienen millones de pesos lo hayan hecho no sólo de manera ilegal sino además poniendo en riesgo la existencia misma del sindicato.

 

 Si empleara yo su misma lógica, le podría decir que en el momento concreto en que hago esta carta yo estoy aportando al sindicato y usted no, porque su dinero no llega al sindicato y no sirve para el sostenimiento del mismo; así que yo tendría, según ese razonamiento, más derechos sindicales que usted. ¿Le parecería esto racional? ¿Verdad que no?  ¿Y sabe por qué? Porque, justamente, el hecho de que su dinero no llegue al sindicato no depende de usted, no es usted el culpable de que no llegue, sino la administración que no lo deposita donde debe. Del mismo modo yo,  al igual que muchos compañeros, al afiliarnos informamos a la administración y le autorizamos a que realice nuestros descuentos  a fin de que los deposite a la cuenta sindical, cosa que no ha hecho.

 

Sin duda, Prof. Martínez Ledesma, el atribuirle al patrón la autoridad de determinar quién es y quién no es sindicalizado es el más ilógico de los caminos.

 

En relación con el segundo punto, me permito recordarle que no somos la planilla Autonomía Sindical, sino la Coordinación Ejecutiva del SUTUACM producto de la clara voluntad de los trabajadores expresada en una elección.  Desde esa posición nos dimos a la tarea, desde principios de enero, de visitar todos y cada uno de los planteles realizando asambleas con los trabajadores para analizar el entorno económico, las diferentes exigencias de los diversos sindicatos universitarios, el impacto en los salarios en términos brutos y netos con la finalidad de consensar la exigencia del 6% de incremento salarial y, finalmente, de acuerdo con lo que nuestros estatutos establecen como una atribución de la Coordinación Ejecutiva, realizamos el emplazamiento a huelga en tiempo y forma ante la Junta Local de Conciliación y Arbitraje para que pudiera llevarse a cabo el proceso de renegociación salarial.

 

Finalmente, en el último de los puntos relacionado con el compromiso con la palabra empeñada, permítame discrepar de su opinión. Durante la época de campaña electoral dijimos que nuestra lucha era por la autonomía que nuestro sindicato debe tener para no ser presa de la voluntad patronal que ponga en riesgo nuestros derechos como trabajadores, así como la defensa del  proyecto educativo popular, científico, crítico y humanista que significa la UACM.  La mejor prueba de que mantenemos nuestra palabra ha sido la enorme lucha que hemos llevado frente a una administración que nos ha negado incluso salones para hacer las asambleas sindicales, mientras apoya y promueve acciones ilegítimas de quienes perdieron las elecciones interfiriendo claramente en la vida sindical; prueba de la perseverancia en la palabra empeñada ha sido el enorme esfuerzo de caminar todo este tramo sin dinero para los pagos más indispensables de teléfono y local; prueba de nuestro compromiso con la palabra empeñada ha sido atender y acompañar a todos y cada uno de los compañeros que están enfrentando despidos y procesos administrativos; todo ello en el peor de los climas de hostigamiento institucional; y  por si eso fuera poco, haciendo frente incluso, muy lamentablemente, a compañeros que, como usted, le han apostado en los hechos a la división, a la xenofobia, al racismo, a la calumnia, y a la infamia.

 

En lo que a mí respecta, no tema usted  amenazas o búsqueda de venganza hacia quienes no votaron por nosotros y entre los cuales hay muchísimos compañeros de trabajo a quienes aprecio y respeto. Ni es ése mi estilo, ni me interesa gastarme la vida en eso. Prefiero apostarle a la construcción colectiva junto con quienes tengan un interés genuino en caminar unidos como trabajadores. El único motivo por el cual me he embarcado en esta aventura es por defender a esta universidad, de la cual me siento parte no nada más por trabajar en ella sino porque como ciudadana di la batalla en la base y anónimamente, al igual que muchos vecinos, para que esta ciudad fuera diferente; y en ese sentido, le aseguro, no estoy dispuesta a caminar para atrás.

 

Profa.  Fabiana Medina 

9 de febrero de 2012

Share